Diario Personal de Sir Clarence Hynds
Domingo, 19-Abril-1887

Acudo a la exposición del Museo Británico, donde conozco al profesor David Woodward, que participó en la expedición egiptológica en la cual se encontró la momia cuya presentación motiva la exposición. Conozco también a William Burton, capataz de la expedición, al capitán Steven Pinbright, oficial retirado que se encargó de la seguridad en Egipto, a mademoiselle Katrin Slovenskaya, famosa vidente europea, y finalmente a James T. Cameron, el joven ingeniero de aquella apasionante aventura. He llegado en compañía de sir Lawrence Earl of Sussex, sir John Davis, capitán escocés, el sr. Alijaj Billington, arqueólogo de campo, y la bella srta. Eloise Tyler, a los cuales conocí la tarde anterior en la Fundación Penbroke. Durante la pantomima para abrir el sarcófago las luces se apagan, un chillido desgarrador surca la oscuridad y el caos cunde entre los presentes. Cuando finalmente llegan varios empleados del museo con luces se puede ver como la momia ha desaparecido, y en el suelo yace el cadáver salvajemente degollado de sir John Attenberg, director de la expedición, junto a la estatua de Anubis con su morro de chacal ensangrentado. Pronto llega la gente de Scotland Yard, capitaneados por el inspector Julius Templeton, e interrogan a todos los presentes. Esa noche intento olvidar lo sucedido en alcohol.

Lunes, 20-Abril-1887

Nos reunimos para comer sir Davis, mr. Billington, la srta. Tyler y yo mismo, y decidimos investigar el caso de forma amateur. Volvemos al Museo Británico, donde examinamos, a distancia, el lugar del crimen. Faltan el cadáver y la estatua, presuntamente retirados por la policía. Hablaré ahora de la estatuilla ausente. Representando al dios Anubis en forma de chacal yaciente, mide unos 75 cm de largo y cerca de 30 a 40 cm de alto. El material del que estaba hecha era aparentemente oro. En la escena del crimen constatamos que una puerta lateral del museo fué forzada desde el exterior por alguien de escasa fortaleza física. Decidimos dividirnos para llevar a cabo la investigación. Nos reunimos en la Fundación Penbroke, para cenar. Al comparar notas comprobamos que hoy ha muerto Pinbright, y Burton marchó de vuelta a Gales. En el viaje en tren murió de terrible accidente. Vamos rápidamente a buscar al profesor Woodward para protegeerlo, pero desgraciadamente llegamos tarde, y el eminente egiptólogo es ya pasto de los gusanos para cuando llegamos a su casa, víctima de diversas puñaladas en la espalda. Billington y yo volvemos rápidamente a Londres y nos reunimos con mademoiselle Slovenskaya, que ha sufrido diversas visiones de muerte coincidiendo con las muertes de sus compañeros. Billington va rápidamente a buscar a Cameron, y al llegar descubre que desapareció durante el día con una prostituta: al parecer entraron ambos en la residencia de él, se oyó un chillido femenino, y al buscar en su habitación solo se encontraron unas ropas de mujer.

Martes, 21-Abril-1887

Todos reunidos ya con mademoiselle Slovenskaya en su hotel, esta se sincera con nosotros ante las presiones de sir Davis. Al parecer durante la expedición la hija del oficial egipcio que descubrió la pirámide, una mujer medio árabe medio inglesa llamada Sheyla Curtis, se unió al grupo, y ella y Cameron se enamoraron, contra la voluntad del padre de ella y del mismo Attenberg. Durante la expedición, el padre de la chica, el oficial Curtis, murió de alguna enfermedad en El Cairo. La srta. Curtis volvió a El Cairo a causa de ello, y durante su ausencia la expedición acabó su trabajo y emprendieron el regreso a Inglaterra sin avisarla, volviendo sin ponerse en contacto con ella. Billington y yo averiguamos que en el siguiente barco que llegó desde Egipto después del de la expedición figuraba entre el pasaje una tal Sheyla Curtis. Nos reunimos en el hotel de mademoiselle Slovenskaya para cenar y comparar notas. Mademoiselle Slovenskaya nos explica sus visiones, según las cuales veía un local londinense de ambiente oriental o árabe. Recorremos sin éxito varios locales del Soho, tras lo cual nos dividimos. Sir Drake parte con mademoiselle Slovenskaya, la srta. Eloise con el señor Billington, con intención de explorar el resto de locales, y sir Davis y yo vamos de vuelta al hotel. Al poco recibimos un mensaje donde mademoiselle Slovenskaya nos informa que ha tenido otra visión en la que indentificaba el local como "El Harén". Acudimos allí, pero cuando llegamos ella ya había sido asesinada, apuñalada. En el local nos encontramos con Eloise y mr. Billington, y tras reunirnos con sir Drake nos retiramos a casa de sir Davis, menos Eloise, que se vuelve a su hogar.

Miercoles, 22-Abril-1887

Al mediodía, tras desayunar, hablamos con el inspector Templeton, y le contamos lo que vimos. Él nos explica que han detenido a una joven bailarina, de aspecto y nombre árabe y a la cual encontraron junto al cadáver con el arma homicida en mano. Esta bailarina sospechamos qe se trata de Sheila Curtis. Tras marchar el inspector se presenta el sr. Cameron, que nos confirma que la srta. Curtis llegó a Londres hará una semana y media y contactó con mademoiselle Slovenskaya. Esta les puso en contacto, y pasaron a residir juntos. La "momia" les atacó el lunes, y ellos huyeron y se ocultaron. Nos confirma también que la detenida es la señorita Curtis, que trabajaba en el local desde hacía unos días. Acudimos a "El Harén" y desbaratamos a los sectarios.


Sábado, 29-Agosto-1887

Nos reunimos de nuevo John, sir Drake, la srta. Tyler, los señores Billington y Stone y, obviamente, yo mismo. John nos presenta al señor Peter Stone, hijo del médico de su familia. Durante los últimos cuatro meses hemos comprado "El Harén" entre John y yo, encargando a la srta. Tyler su dirección. En el sótano del local nos reunimos los de siempre con regularidad, habiendo formado una sociedad de carácter privado que hemos nombrado "Aklopet Society" en honor del ilustre personaje que nos reunió en primer lugar. Invitados por un amigo de la srta. Tyler llamado Howard Horne acudimos a un lamentable espectáculo de magia y variedades, donde podemos observar la actuación de "El Admirable Karl", por demás olvidable. Acabado el espectáculo, el señor Horne nos habla de la desaparición de uno de los magos a los que representa, "El Gran Leclaire", y como "El Admirable Karl" tiene un nuevo número muy similar al que estaba desarrollando Leclaire. Reluctantemente (al menos yo) aceptamos el caso, más por amistad a la srta. Tyler que por ningún otro motivo.

Domingo, 30-Agosto-1887

Por la mañana sir John Drake acude, acompañado por el sr. Stone, a la "Inner Brotherhood of Magicians (Ching Lung Soo)". Allí son recibidos por un criado chino que con hermética cerrazón se niega a colaborar. En la intención de introducirse en el local de la Hermandad, Billington aprende un truco de uno de los representados del sr. Horne. Por la noche acudimos al local de magia para ver el truco de la desaparición del señor Karl.

Lunes, 31-Agosto-1887

A primera hora acude Billington a la Hermandad Ching Lung Soo, siendo aceptado como socio. Sir Drake y Stone visitan el antiguo apartamento de Leclaire, averiguando que tenía aún tres meses pagado cuando desapareció. Sir Davis, la srta. Tyler y yo mismo contratamos al sr. Karl para "El Harén". Por la noche sustraemos al sr. Karl del trabajo y lo interrogamos en el subterráneo. Averiguamos que ayudaba al señor Leclaire en el desarrollo del truco de la Hermandad. Karl se lo comentó al señor Ching Lung Soo, el cual montó en cólera. Acto seguido subió al piso de arriba con Leclaire, y ya no se le vió más. Leclaire guardaba el libro en su taquilla. Martes,

Martes, 1-Septiembre-1887

Billington, ahora socio de la Hermandad, acude al local con la esperanza de abrir la taquilla de Leclaire y buscar el libro en su interior. No lo encuentra, pero sale con unos papeles detallando los planes de Leclaire para diseñar su nuevo truco, así como sus diversidades de opinión con Karl Weiss. Esa noche Stone, sir Drake, Billington y yo mismo acudimos al local de la Hermandad a registrar. Billington se cuela en el interior y nos abre la puerta de entrada. En el interior encontramos varios libros y un extraño mecanismo con un arco lleno de arcaicos símbolos ocultos.

Miércoles, 2-Septiembre-1887

Sospechando que el señor Ching Lung Soo pretende atentar contra alguien de la Familia Real durante su actuación en la gala benéfica de mañana sir Davis y yo escribimos una carta a la Familia Real recomendando que no acudan, y Billington, Tyler y Stone intentan convencer a Templeton, sin éxito. Durante la tarde Billington y yo examinamos diversas tiendas esotéricas y bibliotecas, incluyendo la del Museo Británico, y llegamos a la conclusión de que el arco con los símbolos es un portal para invocar antigüos seres sobrenaturales de la tradición árabe. Estupideces bárbaras, en definitiva, pero que pueden animar a un loco a cometer un crimen. Por la noche nos volvemos a colar en la casa de la Hermandad, buscando a Leclaire. Nos enfrentamos a varios chinos armados con espadas y huimos. Jueves,

3-Septiembre-1887

Al anochecer acudimos a la gala benéfica, donde yo me ofrezco voluntario para el espectáculo y sir Drake logra ser detenido al intentar, con escaso tacto, avisar a la Reina. El señor Stone, con una gran muestra de valor, desmonta el arco del señor Ching Lung Soo, descubriendo en su interior una luz con un papel fotográfico que proyectaba la imágen de un falso monstruo en el techo del teatro, el cual había sembrado el pánico entre el público para dar así tiempo a los malhechores para llevar a cabo su siniestro plan de asesinato, y los responsables son detenidos por las autoridades pertinentes.


16-Diciembre-1887

Celebramos en el piso superior del "Harén" el cumpleaños del señor Billington. Durante los últimos tres mese hemos formalizado la "Aklopet Society", instaurándola como sociedad pública de acceso general, con cuotas de £5 anuales para los socios. Así mismo hemos instaurado un círculo interior formado por Sir Davir, Sir Drake, la srta. Tyler, el sr. Billington, el sr. Stone y yo mismo. Entre los miembros del círculo interior elegimos al sr. Billington como tesorero, a sir Drake como secretario y a sir Davis como Presidente. Durante la celebracióm del cumpleaños del sr. Billington sir Drake le regala un libro sobre prestidigitación y magia de salón, sir Davis una auténtica momia egipcia de un gato, el sr. Stone un libro de arqueología, la srta. Tyler una fiel reproducción de un collar con amuleto de protección egipcio y yo mismo un crucero por el mediterraneo con escala en El Cairo. El sr. Billington por su parte nos obsequia a nosotros con un medallón de oro con el conjunto de jeroglíficos que forman el nombre de Aklopet, uno para cada uno de nosotros. Así mismo, sir Drake nos regala unas jornadas cazando el zorro en los terrenos del sr. Stuart Barton, abuelo de un amigo de sir Drake.

17-Diciembre-1887

Partimos con William Burton hacia la casa de su abuelo. El trayecto, de tres días de duración, resulta festoneado de numerosas e interesantísimas paradas gastronómicas de copiosa abundancia y exquisita calidad.

20-Diciembre-1887

Llegamos a Bath-off-the-road, un agradable pueblecito cercano a la población de Bath. Por el camino el sr. Burton nos ha explicado como la reciente defunción de su abuelo le ha convertido en heredero de Burton Manor, hacia donde nos dirigimos en estos momentos, contando que cumpla la única clausula del testamento, esta es, pasar una semana residiendo en ella. Este inesperado descubrimiento proyecta una nueva luz sobre la invitación de sir Drake, empañando en cierta manera la generosidad y desprendido desinterés de su regalo. Al atardecer llegamos a Burton Manor, a cosa de media hora del pueblo, una mansión clásica pero no tan bien conservada como pudiera estarlo, y con un ambiente general más bien tétrico. Nos recibe Hudson, el mayordomo, el cual le presenta al sr. Burton a Ethel, la ama de llaves, para acto seguido proceder a instalarnos en el segundo piso. Tras la cena acordamos con William que mañana pasearemos a caballo, y al día siguiente iremos de caza. Durante la noche nos despierta el seco estallido de un disparo. Pronto descubrimos que sir Davis y la srta. Tyler no se encuentran en sus habitaciones, y un chillido femenino nos indica que algo sucede en el piso superior. Allí encontramos a ambos, armados, junto a una ventana abierta.

21-Diciembre-1887

Tras un desayuno inglés que nos brinda a sir Davis y a mi mismo la ocasión de educar a la srta. Tyler en las más simples normas de la etiqueta, siguiendo la apuesta que cerramos en Londres según la cual la convertiríamos en una dama. Tras este desayuno, decía, emprendemos un agradable paseo a caballo hasta el pueblo. Allí el sr. Burton, que resulta ser párroco anglicano, entabla conversación con el párroco local. Encargamos un traje de montar para la srta. Tyler, y como tardará dos días en estar preparado aplazamos la cacería hasta pasado mañana, programando para mañana, en su lugar, una excursión en carruaje a Stonehenge. Por la noche me despierto inesperadamente a causa del dulce olor de un perfume de mujer, cuyo origen no soy capaz de identificar.

22-Diciembre-1887

Efectuamos una interesante excursión en carruaje hasta Stonehenge, donde nos asalta, verbal y físicamente, un anciano de creencias asumimos que druídicas, bajo la falsa acusación de profanar un lugar sagrado. Ignorándole, comemos un suculento picnic, mientras el que creemos su nieto se lo lleva. De vuelta a Burton Manor,y tras cenar adecuadamente, pasamos a relatar historias de miedo mientras la srta. Tyler se toma un baño en el piso superior. De repente se apagan todas las luces de la biblioteca, donde nos encontramos narrando las historias, debido a una ráfaga de viento. Cuando salimos a mirar observamos junto a la puerta principal una ventana abierta, y la llave de tal puerta desaparecida. Tras examinar el piso de arriba notamos que Eloisse ha desaparecido. Sir Davis y yo salimos al exterior y registramos la casa de los criados, descubriendo que faltan el ama de llaves, el mayordomo, la cocinera y los dos criados, quedando solo el mozo de cuadra y las dos criadas. Tras una búsqueda por el bosque descubrimos que los desaparecidos y otras siete personas se encuentran en una cueva bajo un túmulo, celebrando una ceremonia pagana. Los retenemos y los llevamos de vuelta a la mansión, pero la señorita Tyler no están, y ellos aseguran no haberla visto. Registramos la casa, confirmando que ella no se encuentra en el interior, y por tanto Sir Davis organiza una batida en el bosque mientras su conductor de carruaje, que es un antigüo sargento suyo, y yo mismo buscamos en el camino al pueblo. Finalmente se encuentra a la srta. Tyler en el bosque, y procede ella a relatarnos como se durmió mientras se bañaba, para despertarse sola en el bosque.