AURYN

CLUB DE ROL

Las aventuras de Legolas, el elfo

por  Jordi Cabau

HA SIDO UN SUEÑO SIN HABER DORMIDO

(capítulo 31)

 

        Con nuevo equipo y reforzado nuestro grupo de dos con varios aventureros más (1) emprendimos viaje a uña de caballo hacia las cuevas donde mantenían prisionero al hijo del Rey. Llegados al punto señalado en el mapa vimos que las cuevas se hallaban en una isla que había en el centro de un lago. Dejamos los caballos en la orilla y construimos una balsa con la cual llegar a la isla. Hasta ese momento no habíamos visto nada que nos hiciera sospechar de la presencia de guardias (2) por lo que no adoptamos especiales medidas de precaución a acercarnos a nuestro objetivo (3).

        Cerca de la isla descubrimos que, en un pequeño acantilado de la misma, se abría la entrada de una caverna. El agua del lago entraba en ella por lo que decidimos bogar hacia ella. Efectivamente cuando entrábamos pudimos ver que, pese a que la caverna era de origen natural, estaba trabajada. A unos cincuenta metros de la entrada vimos que  finalizaba en un embarcadero excavado en la roca, detrás del cual se veía una entrada oscura que parecía llevar hacía las entrañas de la isla.

        Fue en ese momento en el que, a no se quién en la balsa, se le ocurrió preguntar en voz alta ")no os parece extraño que no haya guardias?" (4). Segundos después la balsa volcaba y unos hombres lagarto empezaban a ensartarnos en sus tridentes mientras tratábamos de nadar hasta el embarcadero de piedra.

        Algunos de los aventureros aprendieron, al precio de su vida, dos cosas bastante lógicas:

1) No subas a una embarcación con una armadura metálica y con la mochila a la espalda y

2) Ningún equipo vale la pena si estás muerto

        Algunos de los ocupantes de la balsa habíamos tenido la precaución de quitarnos nuestro equipo más pesado colocándolo en el centro de la balsa, con lo que pudimos nadar y alejarnos de los hombres lagarto mientras éstos luchaban con un par de locos que, pese a haber tomado la misma precaución (5) decidieron luchar en el agua con los hombres lagarto, lugar donde estos tenían ventaja, con tal de no abandonar su equipo.

        Mojados, sin equipo y bastante cabreados molestos conseguimos los supervivientes trepar al embarcadero. Los hombres lagarto, después de acabar con los locos por el equipo, se dirigieron hacia el embarcadero. Por suerte cada uno de nosotros había tenido la precaución de salvar un arma del naufragio y, cuando los lagartos-juancho trepaban por el embarcadero les dimos una buena lección. Todo y así lograron escapar buceando algunos de ellos (6).

        Después de aquello hablamos entre nosotros y decidimos continuar adelante (7). En estas que descubrimos una fuente tallada en la roca de la pared bebiendo de la cual nos recuperamos mágicamente de algunas de nuestras heridas, habidas en el encuentro con los hombres-lacoste, aunque los más desconfiados no bebieron de aquella agua.

        Ha pasado mucho tiempo, por lo que no recuerdo los detalles de la exploración de la cueva, pero si que puedo relatar claramente como finalizó nuestra exploración de la misma: nos tropezamos con el hermano del rey de Holgart y media docena de sus guardias personales, nosotros éramos unos cinco por entonces que yo recuerde.

        Fue muy amable con nosotros: nada más vernos nos ofreció oro a cambio de que nos uniésemos a él en su rebelión, ni que decir tiene que rechazamos la oferta y nos lanzamos alegremente (8) al combate. Acabamos con todos sus guardias... y el acabó, personalmente, con dos de nosotros. De nuestro grupo sólo quedábamos yo y un guerrero. El hermano del rey volvió a repetir su oferta: oro y unirnos a él. El guerrero y yo nos miramos, recuerdo todavía lo que éste me dijo: "si le damos los dos a la vez éste tío cae: fíjate, está muy malherido (9)"

        Total que noblesse obligue nos lanzamos simultáneamente sobre el hermano del rey... el cual se cargó de un golpe al guerrero y volvió a repetir su oferta.

        Mi sangre corría rápida por mis venas, mi corazón bullía de odio hacia él y sed de venganza por mis camaradas muertos por lo que... acepté.

        Acepté con la intención de aprovechar la primera oportunidad para poder cambiar la balanza a mi favor. Por suerte el tipo me acepto dentro de su ejército rebelde sin pedir ninguna muestra de fidelidad por mi parte.

        Dos días después se enfrentaban los dos ejércitos (el del rey y el de su hermano rebelde) a las puertas de la capital, Holgart. El ejército rebelde era mucho más pequeño y estaba compuesto en su mayoría por bandidos, desertores de otros ejércitos y otra gente de mal vivir, pero contaba con una ventaja: el hermano del rey pretendía llevar preso al hijo de éste a la cabeza de su ejército con el fin de usarlo como escudo humano. Sabía que su hermano dudaría en sacrificar a su hijo y confiaba en que esto le daría una ventaja a la hora de plantear la batalla... y esa fue mi oportunidad.

        El hermano del rey me confió la vigilancia de su sobrino (10): mi tarea era escoltar a aquél siempre a lo más duro de la batalla, llevando al hijo del rey cogido de una cadena como escudo humano.

        Al final todo salió (11) como yo había esperado: al poco de empezada la batalla nos encontramos con el rey y el mentor de su hijo (el mago). El rey y el hechicero me señalaron con el dedo y me llamaron traidor... momento en que solté las cadenas que sujetaban (12) al hijo del rey, el cual corrió a ponerse a salvo en brazos de su padre (13), y aproveché para clavarle con todas mis fuerzas la espada a mi sorprendido ex-comandante al grito de "(jódete cabrón!" (14).

Ah, por cierto! Al ver que el crío no corría peligro el mago aprovechó para lanzar una bola de fuego al herido rebelde... alcanzándome a mi de paso (15) y dejándome inconsciente.

(Bueno la historia acabó bastante bien: recuperé en el palacio real de Holgart la consciencia gracias a los cuidados del jodido mago. El hijo del rey había contado toda mi historia a su padre el cual me recompensó con una buena cantidad de oro y, lo que es mas importante, un nuevo libro de conjuros (el anterior se había hundido con todas mis pertenencias en el asalto a la isla del lago). Recibí el eterno agradecimiento del Rey de Holgart, así como el de su hijo y heredero (16) y salí de la ciudad contento y alegre con la intención de reunirme con mi hermana (17) en la ciudad de Trid y emprender nuevas aventuras (18).

 

 

(1) no recuerdo exactamente su número, pero sí que había un guerrero, otro enano y un caminante

(2) faltaba poco para comprender el porqué

(3) cosa que lamentaríamos

(4) a partir de aquel momento aprendí que un extraño destino rige las vidas de los aventureros y que, a veces, este llamémosle Destino Marcado (DM) tiene un negro sentido del humor, por lo que es mejor no hacer preguntas o comentarios al aire del tipo: ")os habéis dado cuenta? (no nos han vistoaaaagghhhh!" o "es curioso: en esta zona del pasillo donde estamos el suelo es de un color diferente como si, en vez de ser de piedra, fuese una trampillaaaaaahh("

(5) los que no la habían tenido estaban jugando en esos momentos a la canasta con los peces en el fondo de la cueva

(6) los más inteligentes, sin duda

(7) creo que alguien dijo algo así de "tranquilos: no puede irnos peor" aunque la frase fue cortada por la rápida mirada de los más experimentados del grupo, entre los cuales yo empezaba a contarme

(8) éramos jóvenes e inexpertos

(9) se le olvidó decir que yo y él estábamos en el mismo estado

(10) se fiaba más de mi que de algunos de sus comandantes... y con razón

(11) más o menos

(12) me había asegurado, antes de empezar la batalla, de que pudiese deshacerse fácilmente de ellas

(13) a ratos le había hecho partícipe de mi plan y su parte consistía en correr a ponerse a salvo a una señal mía)

(14) reconozco que es poco heroico, pero disfrute cantidad haciéndolo

(15) como ya dije en la nota n1 1 del segundo capítulo, empecé a desconfiar de los magos a partir de ese momento

(16) lo cual, teniendo en cuenta la duración media de la vida de un rey en las Darland's, no es gran cosa

(17) recién salida de los bosques élficos de Zolarien

(18) (nuevas aventuras! verdaderamente, era bastante idiota entonces