AURYN

CLUB DE ROL

Las aventuras de Legolas, el elfo

por  Jordi Cabau

HA SIDO UN SUEÑO SIN HABER DORMIDO Capítulo 71

 

"PARQUE JURÁSICO" 20 Parte

o El Trío de la Bencina

 

        Avancé decidido hacia la Aldea dispuesto a demostrar a mis compañeros mi valor. Montando a Medianoche (mi caballo de guerra) por si había que realizar un rápido repliegue táctico enfilé una de las callejas de la población.

        Al poco vi el primer habitante de la aldea: un tipo flaco, calvo y sonriente que se acercaba a mí portando una guadaña, seguramente volvía de faenar el campo. Cuando estaba más cerca noté algo extraño en él que me llevó a efectuar la siguiente línea de razonamiento:

        11) Era Carnaval y el tipo iba disfrazado de Esqueleto (1).

        21) Los habitantes de la aldea eran muy bromistas y gustaban de usar marionetas en forma de Esqueleto, movidas hábilmente por hilos invisibles desde las casas vecinas, para asustar a los viajeros.

        31) El encargado del cementerio del pueblo había interrumpido la limpieza de las tumbas para ir a almorzar y el viento se había llevado uno de los Esqueletos que contenían éstas, el cual se había enganchado a una guadaña que, por descuido, uno de los aldeanos había dejado en medio de la calle; el viento daba al conjunto la apariencia de ser un Esqueleto animado armado de una guadaña.

        41) Era un Esqueleto armado con una guadaña que se dirigía hacia mí con evidente intención de usarla.

 

        Un análisis pormenorizado de la situación hizo que llegara a la conclusión de que la Opción n1 4 era la más viable. A todo esto habían empezado a surgir de los callejones vecinos más Esqueletos armados con gran variedad de instrumentos cortantes y punzantes que no presagiaban nada bueno. De haber sido por mí hubiese hecho frente a aquellos engendros del Averno pero debía volver con mis compañeros e informarles de lo que había visto.

        Di media vuelta y avancé al galope hacia la salida del pueblo... para encontrar mi retirada marcha cortada por otro grupo de Esqueletos. Enfilé al galope un callejón lateral... y me encontré con otro grupo de Esqueletos. Maldiciendo mi suerte comprendí que mi Destino Marcado me obligaba a enfrentarme a aquellas criaturas y que no tenía opción posible.

        Mirando frenéticamente a mi alrededor busqué algo que me ayudase a enfrentarme a los no muertos antes de que estos llegasen. Un pequeño establo cercano me dio la idea. Bajé de Medianoche, abrí las puertas del establo e introduje mi cabalgadura en el mismo. Cerré las puertas y empecé a amontonar objetos tras las mismas con el fin de bloquearlas. El lugar podía convertirse en una buena posición defensiva hasta que mis compañeros decidiesen venir a ayudarme.

        Pronto empezaron a sonar golpes en la puerta. Desensillé a Medianoche y lo coloqué de espaldas a la entrada del establo: confiaba en que, cuando los Esqueletos derribasen las puertas, el caballo podría ayudarme con sus coces a cubrir una parte de la entrada mientras yo, armado con mi espada, cubría la otra. Mientras no nos rodeasen y se viesen obligados a pelear de uno en uno su número no les proporcionaría ninguna ventaja (2).

        Mientras golpeaban la puerta del establo el que, supongo, era el líder de los Esqueletos me conminó a rendirme:

        - Sal y lucha como un hombre -dijo el Líder.

        - No puedo: soy un elfo -respondí.

        - No tienes ninguna posibilidad de sobrevivir -replicó Líder.

        - Por ahora lo estoy haciendo bastante bien )no te parece?.

Una nueva voz se añadió a la conversación

        - Tiene razón -dijo Nueva Voz.

        - (Tú! (Cállate! -contestó Líder.

        - Por cierto - dije- )Puedo hacerte una pregunta?.

        - ... Grñfbl... bueno.

        - )Cómo puedes hablar si no tienes pulmones, ni laringe, ni cuerdas vocales?

        - Es cierto jefe. )Cómo podemos hacerlo? -dijo Nueva Voz.

Transcurrieron unos silenciosos instantes... seguidos de un extraño ruido (3).

        - )Alguno más quiere preguntar algo? (Derribad las puertas!.

 

        El golpeteo se reinició con redoblados bríos y, a los pocos instantes, las puertas caían con estrépito. Inmediatamente se inició uno de los combates más desesperados en los que me he visto inmerso. La idea de colocar a Medianoche de forma que me pudiese ayudar resultó útil y, de hecho, acabó con más enemigos mi caballo que yo mismo. El grupo de Esqueletos no resultó ser muy numeroso, al parecer el resto de ellos debía de encontrarse en otra parte de la Aldea, y todavía me pregunto cómo pude salir vivo de allí (4).

        Ensillé rápidamente a Medianoche y me dirigí al galope hacia donde había dejado a mis compañeros. Los encontré ocultos descansando tras una enorme roca y les hice un rápido resumen de lo sucedido. Acordamos evitar la Aldea y nos alejamos de la misma y del Bosque para acampar en un grupo de árboles situados al pie de una colina en la cual, por lo que sabíamos, era donde se hallaban las cuevas que teníamos que explorar. No encendimos ningún fuego para no delatar nuestra presencia y nos turnamos para hacer guardia toda la noche.

        Al parecer los Esqueletos se habían olvidado de nosotros debido a lo cual, a la mañana siguiente, dejamos nuestros caballos ocultos entre los árboles y procedimos a explorar la colina. Al poco tiempo encontramos la entrada a una cueva. Encendimos nuestras antorchas y, espada en mano, entramos lentamente en la misma.

        La cueva resultó ser el típico laberinto de pasillos, puertas y salas que pronto se convertía en algo normal y cotidiano en la vida de cualquier aventurero. El lugar parecía habitado, aunque no sabíamos por quién, porque hasta el momento no nos habíamos cruzado con nadie. Al poco algo nos llamó la atención: de debajo de una de las puertas de un corto pasillo salía una espesa humareda. Acercándonos cautelosamente a la puerta, Alex pegó el oído a la misma.

        - No oigo más que unas débiles vocecillas que dicen ")falta mucho?" y "(ya casi está!". Diría que no son ni humanos, ni enanos ni elfos -murmuró.

Abrió lentamente la puerta (5), lo justo para meter su barbuda cabeza, y echó un vistazo al interior.

        - )Que ves? -. murmuramos Tritón y yo.

        - Por ahora nada, hay un extraño vapor que llena la salaaaAAAAAARGGHHH((((.

Alex retiró rápidamente la cabeza de la abertura y, dejando caer sus armas, se llevó las manos a la cara.

        - (ALGO ME HA QUEMADO LA CARA! (Y LA BARBA! (AAYYY! (MAMAAA! -gritó.

Una voz, proveniente del otro lado de la puerta, dijo:

        - )QUIÉN OSA PERTURBAR EL DESCANSO DE KRAGG, EL DRAGÓN?

 

(1) 11 Premio en el Concurso de Disfraces, supuse.

 

(2) Algunos lectores objetarán que, a la larga, el cansancio y la fatiga me obligarían a bajar la guardia y a volverme vulnerable ante los ataques de mis enemigos: evidentemente no conocen el mundo en el que se desarrollan mis aventuras )Fatiga? )Quién la necesita?.

 

(3) Muy parecido al que haría un instrumento muy afilado al cortar en vertical una masa ósea.

 

(4) Creo que una de las cosas que más contribuyó al respecto fue la inexperiencia del Destino que Marcaba aquella etapa de mi vida. He de hacer notar, eso sí, que dicho Destino Marcado disponía de un humor difícil de encontrar hoy en día.

 

(5) ...que emitió un levísimo crujido. Más tarde nuestro Destino Marcado nos hizo saber que dicho crujidito había advertido a los ocupantes de la sala que había detrás de la puerta.