CLUB
DE ROL
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Las
aventuras de Legolas, el elfo
por
Jordi Cabau
HA SIDO UN SUEÑO SIN HABER DORMIDO Capítulo 81
"PARQUE JURÁSICO" 30 (y última) Parte
Al oír la voz del dragón salimos
corriendo... en tres direcciones distintas. Tras una breve carrera abrí la
primera puerta que encontré (la cual daba a una salita) y me escondí tras la
misma.
Recuperé el aliento y me puse a
pensar: ")))QUIÉN OSA
PERTURBAR EL DESCANSO DE KRAGG, EL DRAGÓN???. Aunque no he visto ni
oído nunca a un dragón su voz debería sonar algo así como )QUIÉN OSA PERTURBAR EL DESCANSO DE KRAGG, EL
DRAGÓN?".
Mientras me hallaba sumido en estos
pensamientos oí como se acercaban unos pasos: alguien se dirigía hacia la
salita. Empuñando mi espada esperé a ver de quién se trataba. Una figura humanoide
cruzó el umbral, dándome la espalda. Por su altura no podía ser Alex. Y un
rápido examen de cómo iba vestido me reveló que tampoco era Tritón (1).
Siguiendo la máxima de que el que golpea primero golpea dos veces salí de
detrás de la puerta y le asesté un fuerte golpe con mi espada.
La fortuna (2) hizo que, con el
golpe que le di al tipo, debiera haber caído muerto al suelo (3). El hecho de
que se girara lentamente y me mirara con una sonrisa lobuna hizo que yo
perdiese gran parte de mi autoconfianza. El resto de la cual se evaporó al ver
que, lo que al principio había confundido con una sonrisa lobuna, era de hecho
una dentadura lobuna y de que, lo que yo había tomado como una
indumentaria de pieles, era su propia piel.
Si, me enfrentaba con mi primer
licántropo & hombre lobo
Sin más preámbulos nos lanzamos ambos
a la tarea de destrozarnos mutuamente. Cayendo en la redundancia diré que se
inició uno de los combates más desesperados en los que me he visto inmerso.
Mi golpe por sorpresa inicial me había dado una cierta ventaja... que pronto se
vio compensada por la habilidad del Sr. Feroz en destripar a sus víctimas.
Abreviando, la fortuna me concedió a mi la victoria, pero a un alto
precio: la gravedad de mis heridas no dejaba duda de que yo había sido
contaminado con la enfermedad de la licantropía que, en el caso de un elfo, es
mortal.
Al poco oí de nuevo como se acercaban
unos pasos. Me volvía a esconder tras la puerta dispuesto a lo que fuese:
meterme en otro combate en el estado en que me encontraba sería un suicidio
pero, a veces, nuestro Destino Marcado así lo quiere.
Otra vez vi como entraba en la
habitación un individuo y, cual no sería mi suerte, al ver que se trataba de
Tritón. Le llamé y nos abrazamos efusivamente: al parecer él también había
tenido un encuentro similar, aunque con más suerte en el combate que yo.
Rehicimos parte de nuestro camino buscando a Alex, el cual nos llamó desde un
agujero de la pared donde se había escondido. Al parecer se había recuperado de
las quemaduras infringidas por el dragón, las cuales resultaron ser mucho menos
graves de lo esperado.
Analizamos la situación: Alex y Tritón
estaban ligeramente heridos, pero se atrevían a seguir adelante. Yo apenas me
tenía en pie pero decidí seguir a mis compañeros ayudándoles con mis
habilidades mágicas a partior de entonces, que no de combate. Total, que
llegamos de nuevo ante la puerta tras la cual suponíamos que estaba el dragón.
Alex recuperó sus armas, que todavía estaban en el suelo, y examinamos la
entrada desde una distancia prudencial.
Volviéndome invisible mágicamente
decidí acercarme con el fin de ver que ocurría allí. La puerta seguía entornada
tal como la había dejado Alex y de ella salía un espeso humo blanco que impedía
ver más allá. Me colé por la abertura y examiné el interior. Era una amplia
habitación, las paredes de la cual apenas se intuían a través del espeso humo.
En una esquina de la misma parecía estar la fuente del mismo. Arrastrando en
silencio los pies (por temor a una posible trampa) me fui acercando al rincón.
Ante mi vista empezaron a tomar forma algunos objetos que reconocí como parte
del mobiliario de la estancia que, sin duda, se trataba de una cocina.
Poco después descubría a cuatro
kobolds vestidos de cocineros al lado de una inmensa marmita:
- Hace rato que no oigo nada -dijo en
voz baja el Chef.
- Seguramente los licántropos habrán
acabado con ellos -respondió Pinche Uno.
- )Tenemos que estar mucho rato así? -comentó Pinche Dos.
- (Je! (Je! (Je! -dijo Chef- (Menudo susto se llevaron cuando fingí ser un dragón!
- Tiene razón jefe -dijo Pinche Tres-
Y lo de tirar un cazo de Sopa Vaporosa al enano en la cara debió de hacerles
creer que se trataba del aliento del dragón.
- (Ja! (Ja! (Ja!... -rió el Chef.
- (Je! (Je! (Je!... -rió Pinche Uno.
- (Ji! (Ji! (Ji!... -rió Pinche Dos.
- (Jo! (Jo! (Jo!... -rió Pinche Tres.
- (Ju! (Ju! (Ju!... -reí yo mientras me acercaba, ya sin
ningún tipo de precaución, al cuarteto.
Antes
de que yo llegase el Chef puso una cara pensativa y contó lentamente (4) con
los dedos de una mano.
- Cinco. Oh, no... -me pareció
oírle decir mientras mi espada, al tropezar con su cabeza, convertía al
cuarteto en un trío. Mi ataque me volvió visible a los hombres-perro lo cual de
poco les sirvió: el trío se convirtió en dúo, luego en solo y luego en yo solo.
Salí de la cocina y les conté lo ocurrido a mis compañeros, los cuales
(especialmente Alex) lamentaron no haber estado en mi lugar.
No teníamos noticia de que hubiesen
más habitantes en las cavernas por lo que decidimos seguir nuestra exploración.
No quiero aburrir al lector con más detalles (5): una vez explorado el conjunto
de cavernas vimos que nadie más las habitaba y que llevaban mucho tiempo
abandonadas (aparte de las pocas habitaciones ocupadas por los dos licántropos
y los cuatro kobolds). Eso sí, habíamos dejado para el final una pequeña, vieja
y sucia puerta con refuerzos de hierro oxidados que parecía no haber sido
abierta en años, la cual procedimos a desatrancar una vez finalizada nuestra
exploración previa.
Una gigantesca caverna se abrió ante
nuestros ojos. De tan enorme que era no podíamos ver el techo ni las paredes
del fondo y laterales por lo que procedimos a avanzar por el centro de la misma
en dirección al otro lado, el cual alcanzamos a los pocos minutos. En él se
abría una enorme abertura, cerrada por un rastrillo metálico, encima de la cual
había una especie de pequeño balcón tallado en la roca en el que pudimos ver
unas figuras encapuchadas que, al parecer, no nos habían descubierto. Un examen
detenido de las figuras nos llevó a identificarlos como Elfos De Color Negro
(6).
- Legolas. -dijo Alex- )Porqué no los llamas y les preguntas que hacen
ahí?. Tú eres elfo.
- Cierto -contesté- (EY! (COLEGAS! )QUIÉNES SOIS Y QUÉ HACÉIS
AQUÍ? -grité en elfo.
Los
Elfos De Color Negro dieron un salto de sorpresa y, mientras uno de ellos
accionaba algún tipo de mecanismo que debía tener tras de sí, el otro buscaba
algo afanosamente en el suelo.
- ...uno de ellos ha cogido un arco
-dijo Tritón.
- Tranquilo, son elfos -contesté.
- ...ha puesto una flecha en el arco
-observó Alex.
- No pasa nada, son elfos -afirmé.
- ...nos apunta -precisó Tritón.
- No puede ser, son )elfos? -dije, mientras
sospechaba que nuestro Destino Marcado nos había ocultado alguna información
importante sobre la relación entre los Elfos De Color Negro & Resto Del
Mundo.
- ...ha disparado el arcoARGHHHH( -subrayó Alex.
A
todo esto se oía un insistente ruido metálico... y empezó a levantarse
lentamente el rastrillo que cerraba la enorme abertura.
- )Que debe de haber ahí dentro? -dijo Tritón.
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Los caballos estaban en el mismo sitio
donde los habíamos dejado. Evitamos la Aldea y sus sonrientes habitantes y,
cuando llegamos al vado del Bosque, lo cruzamos al galope mientras esquivábamos
los árboles MUY grandes (7). Acampamos en el mismo lugar que hacía dos noches
y, a la mañana siguiente, Tritón se despidió de nosotros.
- Me vuelvo a mi pueblo -dijo- estoy
harto de correr y de pelear. Con el dinero que tengo pondré una taberna.
Yo y Alex llegamos a la ciudad de Trid
cuando se estaba poniendo el sol; montados en nuestros caballos y desde una
colina contemplamos las murallas (8), el puerto (9), el Arrabal (10), el templo
de Nimara (11), la gente (12)...
- )Has estado alguna vez en Astra? -comentó Alex.
- No. )Y tú?
- No. -contestó el enano.
- )Vamos? -dije.
- ...bueno -
- )Sabes? -dije mientras nos alejábamos lentamente sobre nuestros
caballos de la ciudad de Trid con el sol a nuestras espaldas (13) - ...creo que
éste puede ser el principio de una gran amistad...
THE END
(1)
El tipo iba cubierto de pieles.
(2)
Palabra élfica intraducible al castellano: combina conceptos de suerte,
plástico de colores y polígonos regulares.
(3)
O, al menos, haber tenido la decencia de quejarse.
(4)
Sin duda tenía estudios.
(5)
...con mi relato ya me basta.
(6)
Tenían la piel de color negro y nunca me he vuelto a encontrar con elfos
semejantes.
(7)
Nos pareció oír un grito de frustración a nuestras espaldas, pero tal vez
fueron imaginaciones nuestras.
(8)
Arrasadas.
(9)
Los barcos zarpando abarrotados de gente.
(10)
Ardiendo por los cuatro costados.
(11)
Si, en aquel cráter debía de estar antes.
(12)
...que era devorada por un enorme TIRANOSAURIO REX cabalgado
por una diminutas figuras negras (las cuales, desde esta distancia, tenían un
cierto aire élfico).
(13)
...e ignorando los alaridos de terror de la gente y los rugidos del monstruo.