AURYN

CLUB DE ROL

Las aventuras de Legolas, el elfo

por  Jordi Cabau

HA SIDO UN SUEÑO SIN HABER DORMIDO Capítulo 101

 

No me mate Señor Gárgola 20 Parte

 

          ....la joven se volvió hacia nosotros y gritó algo así como "(Ahora moriréis todos!" mientras alzaba las manos para preparar un hechizo...

          Edu D. desenvainó rápidamente su espada y dirigió la punta hacia el pecho (1) de la joven.

          - (Quieta! -gritó el guerrero.

          Mientras hacía esto la joven se arrojó sobre su espada y se empalaba en la misma.

          - (Hostia! -exclamó Edu D.

          - (Mierda! -dijimos Edu M., Xavi S., Alex y yo al unísono.

          Mientras la joven expiraba en brazos del clérigo, que no podía hacer nada para salvarla debido a su rango de Acólito (2), la sala se iluminó con una luz fosforescente de origen mágico que provenía de las paredes y el techo permitiéndonos ver claramente las características del lugar donde nos hallábamos (3):

          Tras un altar de mármol negro había una gran estatua de la diosa Mirna con un brazo alzado mostrando una llave mientras a sus pies yacía una especie de monstruo.

          - Eso que hay a los pies de la diosa parece una Gárgola- recuerdo que dijo alguien.

          Nos acercamos cautelosamente a la estatua, por si a ésta se le ocurría de repente moverse, pero no ocurrió nada. Procedimos a registrar la sala, descubriendo un par de puertas que daban a sendas salas en las que habían restos de humanos y semihumanos parcialmente roídos, así como pedazos de armadura y armas rotas y oxidadas... no había que ser muy listo para darse cuenta que eran los restos de otros grupos de aventureros que se habían hallado en la misma situación que nosotros ahora y que, al no haber podido escapar, habían acabado devorándose entre sí cuando se les acabaron las provisiones (4).

          Aparte de esto cuatro murales adornaban la sala: el primero representando a un guerrero y un demonio luminoso luchando, el segundo al mismo demonio luminoso arrancando algo del pecho del guerrero, el tercero representando a una Virgen Mirnal siendo asesinada por un variopinto grupo de individuos (5) en lo que parecía ser esta misma sala y, el cuarto y último mural, representando a una Gárgola retrocediendo ante Mirna.

          Intentamos infructuosamente hallar o practicar una salida, pero la puerta era MUY sólida y las paredes eran MUY resistentes (6). Las horas transcurrían lentamente y parecía que nuestro final sería el mismo que el de los aventureros que nos habían precedido. Ninguno de nosotros llevaba provisiones para más de unos pocos días, ya que nadie había previsto que iban a hacerle falta. La tensión crecía en el grupo y recuerdo que hubo acusaciones y comentarios del estilo de "el Orejas es el que nos ha traído aquí", "la culpa es de él" o ")a qué sabrá la carne de elfo?".

          La situación empezaba a tomar un feo cariz cuando me acordé de una situación parecida en la que me había encontrado anteriormente (7).

          - Tranquilos chicos. Sólo hace falta encontrar la Puerta Secreta -dije.

          - (Que tontería! (Ja! )Que has fumado? -fueron algunas de las contestaciones de mis compañeros.

          ... poco después, tras un examen superficial del altar de mármol negro, encontraba una palanquita que había disimulada en una esquina y que, al presionarla, hizo que el altar se desplazara silenciosamente a un lado, mostrando unos escalones que se adentraban en las profundidades de la tierra.

          - (Nunca falla! -dije sonriendo ante el asombro de mis compañeros.

          Empuñando nuestras armas descendimos cautelosamente por la escalera (8). Pronto llegamos a una sala de la que salían tres pasillos más, aparte del que nos había conducido allí, y que en su centro tenía una estatua de una Gárgola en actitud amenazadora con el pecho abierto a la altura del corazón.

          Tras asegurarnos de que no representaba ningún peligro (9) proseguimos la exploración del lugar. Escogimos un pasillo al azar con puertas a los lados y empezamos a avanzar por él. Pronto vimos que los tres pasillos que salían de la sala de la estatua de la Gárgola formaban un sencillo laberinto, por lo que no describiré con exactitud el lugar, si no aquello que merezca especial atención.

          La primera puerta que abrimos daba a una sala llena... de polvo (10). Otra puerta también daba a otra sala... llena de un centenar de esqueletos que empuñaban objetos punzantes y cortantes en sus esqueléticas manos. Parecían deseosos de que alguien cruzase el umbral de la puerta... huelga decir que cerramos lentamente ésta mientras murmurábamos una burda disculpa, huyendo alejándonos de allí. También encontramos lo que parecía ser una sala de tortura (11) con unas celdas para prisioneros que parecían haber sido utilizadas hacía mucho tiempo.

          Mientras nos hallábamos examinando la sala de torturas algo nos sorprendió: alguien que se hallaba al otro lado de la puerta de entrada de la sala de torturas (la cual habíamos cerrado al entrar) golpeó ésta con los nudillos y, al son de "Una Copita de Ojén", dijo:

          - )Se puedeeee?

          Nos miramos y, empuñando nuestras armas, uno de nosotros respondió tímidamente:

          - Adelante, está abierto.

          - Gracias, muy amable -respondió al entrar el que había llamado. Más que "el que había entrado" debería escribir "lo que había entrado": un ser vagamente humanoide, de piel de un color grisáceo parecido a la piedra, todo él colmillos, garras y cuernos, y que recordaba esos elementos decorativos que adornan con bastante mal gusto los tejados de algunos templos que hay en las Darlans. Es decir, se trataba de mi primera

 

gárgola

 

          Lo primero que nos llamó la atención fue que el ser que había entrado no sólo era parecido al que se hallaba representado en los murales de la

entrada y que la estatua que había en el centro de la encrucijada: era el mismo.

          - Oiga -preguntó Edu D.- )Vd. no es la gárgola que hay representada en los murales y la estatua que hemos visto antes?

          - (Que chico tan educado! -respondió la Gárgola- Sí. Soy yo. No me hacen justicia )no te parece? (Ah! (Antes de que me olvide! Di un número del 1 al 10.

          - )El 3? -respondió tímidamente Edu D.

          - (Has acertado! -respondió la Gárgola... premiando a Edu D. con

2 garrazos

1 mordisco

1 cornada

antes de que nadie pudiese reaccionar, y dejando al guerrero hecho unos zorros.

          - (No os vayáis todavía! (Aún hay más! -dijo la Gárgola mientras se marchaba sin que nadie se atreviera a perseguirla, cerrando escrupulosamente la puerta tras de sí.

          Una vez finalizada la escena el grupo decidió unificar criterios: la próxima vez que apareciese el bicho no se le dejaría abrir la boca (12) y lo machacaríamos entre todos.

          Proseguimos, mucho más cautelosamente, la exploración de los subterráneos: eso nos evitó ser sorprendidos por tres esqueletos, parecidos a los que habíamos visto en una sala anterior y con los que acabamos rápidamente, estando también alerta cuando llegamos al final de un pasillo el cual resulto ser una madriguera llena de lo que serían mis primeras

 

ratas gigantes

 

acabando sin dificultad con las que nos atacaron.

          Poco después llegamos a una sala (13) de la que partía un pasillo... que al cabo de pocos metros finalizaba en una pared de piedra.

          -Esto no tiene sentido -recuerdo que dije- )a quién se le ocurriría excavar un pasillo que acabase en una pared (14)?.

          Mis compañeros estaban de acuerdo conmigo, por lo que procedimos a examinar el lugar.

          Palpando la pared y viendo que mi brazo atravesaba ésta como si no existiese descubrí que el muro no era más que una ilusión.

          - (Hey chicos! -exclamé- (Es una ilusióóóóóóóónnnnn! -alguien o algo había tirado de mi, haciéndome atravesar la pared ilusoria: al otro lado de ésta el pasillo seguía recto, finalizando en una puerta. Yo me encontraba en el suelo y, frente a mí, estaba lo que había tirado de mi brazo: la Gárgola.

          - Hola -dijo sonriendo (15).

          - )El 54.678.012'48? -respondí tímidamente.

          - Lo que yo digo: no hay que perder nunca el sentido del humor -me contestó alegremente mientras se disponía a darme el mismo tratamiento que Edu D. había recibido.

 

                                                                                                Continuará...

 

 

 

(1) No recuerdo cual de los dos, sólo que eran bastante voluminosos.

(2) O sea, todavía no tenía yuyus de curaçao.

(3) Debido a cierta experiencia que casi todos los miembros del grupo teníamos como aventureros esto no nos llamó la atención en lo más mínimo (de hecho algunos de nosotros exclamamos "(Ya era hora!" mientras apagábamos nuestras valiosas antorchas).

(4) Nos llamó la atención un extraño esqueleto, como de pato, atravesado en un espetón sobre un viejo fuego. Más adelante encontramos una extraña armadura: era bastante pequeña y se adaptaba perfectamente al esqueleto que había en el espetón.

(5) O sea, aventureros como nosotros.

(6) Las paredes se hallaban llenas de fracasados intentos llevados a cabo por otros aventureros anteriores a nosotros.

(7) Ver Capítulo 2, Boletín de Auryn n1 5, Octubre 1993.

(8) La cual se hallaba iluminada también por la O.Y.D.L.F. (Omnipresente y Desconocida Luz Fosforescente).

(9) Rompiéndose varias flechas y una espada corta en el proceso.

(10) Una de esas célebres Habitaciones Que No Sirven Para Nada (H.Q.N.S.P.N.). Hay que destacar que algunas de estas H.Q.N.S.P.N. han tenido utilidades en el pasado y que se hallan vacías por haber perdido su función.

(11) Uno de los aparatos nos llamó especial atención: una caja de madera de tamaño medio con uno de sus lados de cristal y de la que salía un cordel que penetraba por un agujero de la pared. Parecía inservible y no pudimos descubrir cómo funcionaba, aunque tenía un aspecto amenazador.

(12) Esto era lo que nos había desconcertado.

(13) Ver Nota número 10.

(14) Mi experiencia me demostraría en el futuro que sí: que hay gente que excava pasillos sin objetivo, sólo como hobby. Pasillofilia creo que se llama, con su variante Salainútilfilia.

(15) Creo que sonreía: su cara era toda dientes y colmillos.