CLUB
DE ROL
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Las
aventuras de Legolas, el elfo
por
Jordi Cabau
HA SIDO UN SUEÑO SIN HABER DORMIDO Capítulo 111
No me mate Señor Gárgola 30 (y última) Parte
Pese a que mis compañeros, rompiendo una antigua tradición,
acudieron rápidamente en mi ayuda míster Gárgola dispuso de tiempo de sobras
para someterme a más de una de su sesiones de Mordisco & Cornada &
Garrazos. Lo extraño era que, pese a que podría haber acabado conmigo de
sobras, sólo me "obsequió" con un "pack" de hostias,
largándose por la puerta que había al final del pasillo (1).
Pronto nos dimos cuenta de que allí había algo que no encajaba: (las presas éramos nosotros! (imposible! Aquello no tenía lógica, por lo que
decidimos redoblar las precauciones y proseguimos nuestro avance adoptando una
formación cerrada frente al byetkóng (2). Tras encontrar otra habitación de
tipo H.Q.N.S.P.N. (3) penetramos en una sala que era una biblioteca. Después de
haber examinado las estanterías en busca de algún libro útil (sin éxito: o se
hacían polvo en nuestras manos o estaban escritos en lenguas demasiado arcanas
para nosotros), examinamos una habitación anexa cuyas funciones debían de haber
sido las de sala de estudio (nada aparte de un par de pupitres y bancos).
Abandonamos la zona y, tras una breve charla, nos dimos cuenta de
que lo único que nos quedaba por examinar era una puerta que habíamos dejado
atrás e inspeccionar el último pasillo. Empezamos por la puerta: ...tras ella
descubrimos a cerca de trescientos lobos de pupilas amarillas y colmillos
babeantes. La mayoría permanecían como dormidos, pero muchos levantaron la
cabeza y nos miraron con ojos suplicantes que parecían decir "(anda! (entra! (por favooooor!". Cerrando la puerta con extremo
cuidado decidimos que lo mejor sería explorar el pasillo.
Cuando entramos en éste Xavi S. y Alex iban delante y a los pocos
metros lanzaron conjuntamente la misma exclamación:
- (El suelo es una
ilusióóóóóónnn! -desapareciendo a través del mismo. Poco después oíamos como
alcanzaban el fondo del pozo al cual habían caído.
- (ESTACASarrrrghhgsl!
Cuando Edu M., Edu D. y yo empezábamos a felicitarnos por no
haber caído en el pozo una pétrea voz dijo a nuestras espaldas:
- Estoy aquííííí. He vueltoooooo. -dijo la voz.
- (Matarmatarmatarmatar!
-gritó Edu D.
- (Mueremueremueremuere!
-grité yo.
- (A Sacooooo! -gritó Edu
M.
Rápidamente Edu D. y yo comprendimos que nuestras armas no le
hacían nada al bicho y que éste estaba jugando con nosotros. Por suerte Edu M.
tenía una arma mágica con la que, tras unos desesperados y afortunadísimos
golpes, acabó finalmente con la Gárgola (4), no sin que antes ésta nos
recompensara a todos, pero especialmente a Edu, con algunos de sus
"packs" de Mordisco & Cornada & Garrazos.
Nuestra alegría por haber acabado con el bicho se vio mitigada
momentáneamente por la muerte del clérigo de Xavi S. que al final no resultó
ser tal (5). Después de haber sacado del pozo a nuestros compañeros éstos NO
nos revelaron lo que habían descubierto en el fondo: empalado en una de las
estacas había el cadáver de un hombre y, entre las vestiduras de éste habían
encontrado una joya en forma de corazón y el siguiente pergamino: "Grande
era Kolibán, y poderosa su magia. Hasta que se encontró con Baal-Al-Azhaar, el
cual lo venció. Kolibán vaga ahora maldito por la tierra y sólo puede matarlo
su propio corazón". El no habernos comunicado su descubrimiento revela el
método de actuación de algunos aventureros, método que a veces se contagia.
Atravesamos con dificultades el pozo en que habían caído nuestros
compañeros y proseguimos la exploración del pasillo que había más allá. Pronto
llegamos a una sala con un trono de piedra y diez estatuas de gárgolas.
Actuando con cautela no fuimos sorprendidos cuando dos de éstas se lanzaron
sobre nosotros pero, a diferencia de herr Gárgola, éstas sí que eran
afectadas por las armas de todos nosotros con lo que pudimos acabar con ellas
sin que nos diesen muchos problemas. Tras un registro de esa sala encontramos
una puerta secreta que comunicaba con la biblioteca que habíamos explorado
antes y que, cuando habíamos registrado ésta, no habíamos encontrado. Esto
cerraba el círculo de exploración, por lo que pronto comprendimos que este
subterráneo tampoco tenía salida.
Estábamos atrapados para siempre. Tumbados en el suelo de la biblioteca
no se nos ocurría qué hacer hasta que alguien sugirió que examinásemos las
estatuas de gárgolas de la habitación contigua por si alguna de ellas ocultaba
algo (6). Al volver a entrar en la sala Edu D. fue el primero en darse cuenta
de que algo no funcionaba bien: 10 - 2 = 8 no 9. El pedestal que aguantaba a
una de las gárgolas que habíamos eliminado al entrar en la sala volvía a estar
ocupado por una Gárgola.
Aunque Edu D. cuchicheó su descubrimiento a nuestros oídos debió
decirlo demasiado fuerte porque la nueva Gárgola, que no era otro que nuestro
viejo amigo monsieur Gárgola, giró lentamente la cabeza hacia nosotros y,
enseñando los dientes (7) en una sonrisa, dijo
- Venga, no lo neguéis, )a que empezabais a echarme de menos?
- (NO! (OTRA VEZ NO! -gritamos Edu D., Edu M. y yo
mientras salíamos corriendo buscábamos una posición ventajosa desde la
que disparar nuestros arcos.
Simultáneamente Xavi S. extraía de su mochila la joya en forma de
corazón encontrada en el cadáver del fondo del pozo y la sostenía con el brazo
extendido hacia el senhor Gárgola. Alex, intuyendo lo que iba a hacer,
permaneció junto a él cubriéndole con su hacha.
Oculto
Parapetado tras una estatua fui testigo de una fantástica escena: la joya en
forma de corazón empezó a latir y sangrar mientras a tovarich Gárgola se le
abría un amplio surco en el pecho. De la joya surgió un rayo de luz que parecía
obligar a signore Gárgola a avanzar lentamente hacia ella, gritando y aullando
salvajemente, hasta que Xavi S. le introdujo la joya en el hueco del pecho.
El bicho cayó como muerto al suelo, transformándose rápidamente
en un hombre vestido de forma extraña que, tras unos momentos de aturdimiento,
nos miró como si nos viera por primera vez. Tras una breve presentación nos explicó
su historia: su nombre era Kolibán, un brujo-guerrero de la época en que aún
había por las Darlans, su mayor enemigo era un demonio luminoso llamado
Baal-Al-Azhaar con el cual se enfrentó en numerosas ocasiones. Perdió, sin
embargo, la última batalla. El demonio le arrancó el corazón, lanzándole
seguidamente un hechizo que lo transformó en una gárgola inmortal. Él sería su
agente en este plano de existencia y el lugarteniente del ejército que
conquistaría la tierra.
Kolibán instaló su cuartel general en la isla en la que nos
hallábamos y empezó a formar un ejército de ratas gigantes, lobos enloquecidos
y esqueletos de humanos. Sin embargo sus planes fueron descubiertos por las
Vírgenes Mirnales, las cuales consiguieron realizar un conjuro con el cual
Kolibán y los suyos quedaban encerrados en las galerías subterráneas de la
isla. Una parte fundamental del conjuro, sin embargo, exigía que cada 6 años
una virgen Mirnal fuera asesinada encima de un altar de mármol negro. Sus
asesinos no debían de saber porqué la mataban (8).
Kolibán interrumpió su relato un momento para concentrarse
mientras con una mano apretaba la empuñadura de su espada y con la otra
sostenía el pergamino hallado por Xavi S., poco después prosiguió su relato:
ahora sabía que el cadáver que había en el fondo del pozo pertenecía a un
hombre llamado Borderflax el Hechicero. Éste, a través de un antiguo pergamino,
había averiguado la historia de Kolibán y la forma de destruir la Gárgola que
le mantenía prisionero: usando la única arma que podía acabar con ella, su
propio corazón. Tras una larga búsqueda Borderflax encontró la joya en un
lejano país y vino a la isla para liberar a Kolibán, por desgracia perdió la
vida en la trampa del pozo, con lo que no pudo finalizar su misión.
Una vez aclarado todo Kolibán nos guió hasta la puerta de bronce
del templete superior, pronunciando unas incomprensibles palabras que hicieron
que ésta se abriese. Tras recomendarnos que nos alejásemos un poco vi (9) como
(10) Kolibán alzaba los brazos para realizar lo que debía ser un poderoso
conjuro y, poco después, se hundía el templete de tan terrible recuerdo para
él.
Cuando (11) nos reunimos con él nos ofreció teletransportarnos a
cualquier lugar de las Darlans que deseásemos, antes de que partiese a
"ajustar cuentas con cierto demonio". Como no había ni rastro de la
barca de Fax en la playa agradecimos su oferta, coincidiendo todos en el lugar
donde queríamos ser teletransportados (12).
Días después, recuperados de nuestras heridas y con las bolsas
llenas de monedas (además de unas monturas cedidas amablemente por el templo en
compensación por las molestias causadas y el engaño sufrido [13]), nos
hallábamos los cinco en las afueras de Blacka, contemplando desde una colina
como el sol se ponía sobre el bello paisaje de Enderath que se extendía a
nuestros pies (14).
Una suave y fresca brisa agitaba nuestras capas, llevando a
nuestros oídos los sonidos del campo y el trinar de los pájaros (15). Tras unos
momentos de silencio dedicados a contemplar tan bella escena (16) emprendimos
un trote corto para alejarnos del lugar.
- No estuvo mal )eh?
-dijo el guerrero.
- Así, así -dijo el clérigo.
- Psé -dijo el ladrón.
- De aquella manera -dije yo.
- Yo voy al sur )y
vosotros? -dijo el guerrero.
- Al norte -gritamos alegremente al unísono Edu M., Xavi S., Alex
y yo mientras espoleábamos nuestros caballos.
Próximo episodio
Grupo Salvaje
(1) No sin antes haberse
despedido con un divertido "(Volveré!".
(2) (perdón! quería decir la Gárgola.
(3) Habitación Que No
Sirve Para Nada.
(4) Por cierto: al
morir, el cuerpo del monstruo se Autodisolvió. Los bichos Autodisolventes son
muy prácticos: no ensucian, no ocupan espacio, no generan malos olores, no
proporcionan pruebas que permitan a los aventureros demostrar su existencia a
los medios de comunicación ni a las autoridades, etc.
(5) Nuestro barbinegro
Destino Marcado quiso que la caída de Xavi S. no fuese mortal, para que pudiese
proseguir la aventura con nosotros. "Además" dijo "estoy
playtesteándolaparatroll".
(6) Me atrevería a decir
que esta sugerencia vino de nuestro barbado Destino Marcado.
(7) Todavía más si cabe.
(8) Llegados a este
punto todos empezamos a hacer ruiditos inquietantes con los nudillos, pensando
en lo que haríamos de poder regresar a Blacka.
(9) gracias a mi vista
élfica
(10) la diminuta figura
de
(11) algunos minutos
después
(12) Nunca he visto una
expresión de sorpresa tan grande en la cara de una Madre Superiora. Fue difícil
convencer a algunos de mis compañeros de que no arrasasen el templo de las
Mirnales... al menos, hasta que no me hubiesen curado de mi enfermedad.
(13) En mi caso, las
Vírgenes Mirnales se habían limitado a devolverme mi caballo Medianoche, el
cual había dejado a su cargo mientras duraba la misión ya que, aparte de que no
podía llevármelo a la isla, allí no me habría sido de ninguna utilidad.
(14) Muy abajo podía
distinguirse como una pequeña figura (gorda, calva y cubierta con un sucio
mandil) subía dificultosamente la colina.
(15) Un oyente atento
habría podido distinguir como alguien, en una posición situada por debajo de
él, gritaba "(K-brones! (Pagarme la cerveza que os habéis bebido! (Y vuestras habitaciones! (Y el forraje de vuestras monturas!".
(16) Tan sólo
interrumpidos por el choque de una piedra al estrellarse en un árbol cercano.
Probablemente lanzada por una honda que no podía llegar más lejos.