AURYN

CLUB DE ROL

Las aventuras de Legolas, el elfo

por  Jordi Cabau

HA SIDO UN SUEÑO SIN HABER DORMIDO Capítulo 131

 

Grupo Salvaje 20 Parte

 

          ...todos giramos lentamente las cabezas... para ver a cerca de una veintena de siluetas, moviéndose con la característica rigidez de los zombis, avanzando en línea recta hacia nosotros y, simultáneamente, empezando a realizar una maniobra envolvente que, sin duda, habían aprendido en la Academia Militar Para Zombis de Punta Oeste.

          La gran cantidad de zombis que habían desaconsejaba un intento de expulsión seguido de combate, por lo que avanzamos rápidamente (1) con nuestros caballos en busca de una salida. Por desgracia nuestro Destino Marcado quiso que no pudiésemos coordinar nuestras acciones y pronto me encontré solo, con la única compañía de Shalt Ymbanqui el clérigo, que era el único de mis compañeros que había tomado el mismo camino que yo.

          Al poco detuvimos nuestros caballos, descendiendo de los mismos y sujetándolos por las riendas: cabalgar al galope en medio de un bosque desconocido puede resultar muy peligroso (2).

          - )Donde están los demás? -dije.

          - No sé. Creo que cada uno tomó un camino diferente -me contesto Shalt.

          Nuestra conversación se vio interrumpida por el sonido de unos caballos que se acercaban al galope.

          - Deben de ser ellos -comenté.

          Sin tomar ningún tipo de precaución nos pusimos en medio de lugar por el que iban a pasar los tres jinetes para llamar su atención. Estos llegaron a nuestra altura y se detuvieron.

          Cómo lo explicaría... mmmm... veamos: el tipo que iba en cabeza posiblemente sería un humano (3), llevaba una túnica de color negro y rojo, y el gran medallón que le colgaba del pecho daba repelús sólo de mirarlo; con una mano sostenía una maza de aspecto amenazador mientras con la otra sujetaba por las riendas un enorme caballo de color negro azabache por cuyos ojos y boca salían una pequeñas llamas azules y verdes.

          Sus dos acompañantes no tenían un aspecto menos inquietante, de hecho su aspecto era más inquietante: aparte de que cabalgaban sendos caballos de la misma casta que su boss, iban equipados con corazas y armados de mandobles. El hecho de que, a diferencia de su colega, se les pudiese ver claramente el rostro no era una mejora en su caso ya que estaban bastante podriditos y parecía que ello no les molestaba mucho, lo cual representaba una inquietante diferencia respecto a sus primos hermanos del camino.

          - Estooo, bonita noche para pasear a caballo )no?. Nosotros ya nos íbamos -improvisé.

          - )QUIEN OSA INTERPONERSE EN EL CAMINO DE DORIZAR EL VENGADOR, GRAN MAESTRE DEL CULTO DE GAINOR EL MALDITO? -dijo con una voz que presagiaba que la respuesta incorrecta iría seguida de acontecimientos negativos para el preguntado.

          - )Osos? )Dóndeglglglg? -mi perspicaz respuesta se había visto interrumpida al ser presionada mi garganta por la hoja de una daga que alguien, situado tras de mí, sostenía con una mano mientras con la otra me agarraba del pelo y echaba hacia atrás mi cabeza.

          - (Oh Gran Dorizar! -Oí que decía una voz familiar- (Permite que yo, un humilde sacerdote del culto de Gainor, me una a ti para ayudarte en cualquier tarea que contribuya a ensalzar la gloria y el poder de nuestro dios!

          - (UN COLEGA! (QUÉ PEQUE...! ((ostras! (maldita costumbre!) (Qué pequeño es el mundo! Mira tío te seré sincero: para mí no eres mas que un cutre y un desgraciao que me traería más problemas que otra cosa, o sea que cómprate un Dhûro (4) de bosque y piérdete. -contestó Dorizar el Vengador al tipo que me tenía atrapado (5, 6 y 7).

          - Pero... pero... jefe -tartamudeó Shalt- )que hago con el elfo?.

          - (ES TU PROB...! ((puñeta! (otra vez!) (Es tu problema! (Adiós medianía! (Tengo trabajo que hacer y no puedo perder el tiempo contigo! (Ja! (Ja! (Ja! -se rió mientras se alejaba al galope seguido de sus dos inquietantes machacas.

          - Inútil -murmuró el machaca de la izquierda mientras seguía a su jefe.

          - Primo -recalcó su pútrido colega

          - ...pero ...pero ...pero (MAMÓN! (TE ACORDARÁS DE MÍ! (YA VERÁS CUANDO TE PILLE! -gritaba Shalt, en un considerable alarde de falta de respeto a un superior de su orden. Mientras hacía esto, Shalt se había olvidado de mí dándome la espalda por lo que, a la que recuperé el aliento lo suficiente para hablar, lancé sobre él un hechizo de Encantamiento de Personas (8).

          Era la primera vez que usaba dicho conjuro sobre alguien y no conocía con exactitud los efectos que podía producir en caso de que funcionase. Pronto descubrí que el remedio era casi peor que la enfermedad.

          - (Ostras! -se sorprendió Shalt cuando lancé sobre él el conjuro.

          Quiso entonces nuestro Destino que yo no supiese realmente si había tenido éxito o no en mi acción, y que debiera evaluar el resultado de la misma observando la actitud que Shalt tendría hacia mí a partir de entonces.

          Ambos permanecimos mirándonos en silencio unos instantes...

          - (Hermano! -dijo Shalt, rompiendo el silencio- (Cómo he podido ser tan ciego! (Intentar traicionar a un amigo como tú! (Perdóname! (A partir de ahora seré tu sombra y velaré por ti sin dejarte solo ni el menor instante!

          - ...mumble... -contesté.

          - (Lo que has oído! Dime )que quieres que hagamos?

          - ... mumble... por de pronto vamos a buscar a nuestros compañeros.

          - (Bien! (Permaneceré detrás de ti para impedir que nadie te ataque por la espalda!

          - ... mumble...

 

 

                                                                                                                Continuará...

 

 

(1) Previamente dimos media vuelta.

(2) De hecho, en las Darlans, el simple hecho de entrar en un bosque desconocido ya es de por sí peligroso.

(3) Digo posiblemente porque llevaba la cara cubierta con una máscara que representaba el rostro de un demonio.

(4) Dhûro: palabra de origen hobbit. Su significado sería aproximadamente "gran cantidad de dinero necesaria para llevar a cabo un proyecto, tarea, pago de un objeto, servicio o merienda".

(5) Que, a éstas alturas, ya había identificado como mi fiel camarada Shalt Ymbanqui.

(6) Sí, lo sé, los clérigos tienen prohibido el uso de las armas de filo pero, bueno, eso no parecía importar excesivamente a Shalt en aquel momento y reconozco que le habría sido difícil degollarme con una maza.

(7) También ahora empezaba a comprender porqué, aunque Shalt era clérigo y se comportaba y actuaba como tal, hasta ahora ninguno de nosotros había visto su símbolo sagrado. Sospechaba que, si yo ahora pudiese verlo, me resultaría familiar.

(8) ... por si acaso.