CLUB
DE ROL
![]()
Las
aventuras de Legolas, el elfo
por
Jordi Cabau
HA SIDO UN SUEÑO SIN HABER DORMIDO Capítulo 151
Grupo Salvaje 40 Parte
...efectivamente, al retrasarnos
intentando abrir la puerta habíamos dado tiempo a los seres de ultratumba que
habían salido de detrás de las pequeñas puertas de piedra trapezoidales cuya
forma y tamaño recordaba (1) vagamente a la tapa de un ataúd a alcanzarnos. Los
seres de ultratumba y bla, bla, bla... tapa de ataúd, empezaron a doblar el
recodo del pasillo, haciéndose visibles a nuestros ojos...
- (Pero si sólo son chombis! -exclamó Odreukaemon & Elfo.
- Sí. Un centenar. )Te parecen pocos? -replicó Adolfo & Enano.
- (Rápido! (Entremos en la sala y
atranquemos la puerta: parece resistente! -dijo Xavi S.
Dicho y hecho: todos entramos en la
sala y atrancamos la puerta con nuestras dagas y antorchas. Pronto comenzaron a
sonar frustrados golpes de puños y garras al otro lado de ésta, realizados por
los burlados chombis que se habían visto desprovistos de sus presas.
- (Ja! (Ja! (Ja! (Muérete chombi! -gritó alegremente Odreukaemon & Enano a los que
había al otro lado de la puerta.
- Ya lo están, de muertos -aclaró Xavi
S.
- Bueno.... pues... (jodeos chombis!
- No pueden.
- )Seguro? )Y que tal... que os
zurzan chombis?
- Me parece adecuado.
- (Que os zurzan chombis!
Poco después estábamos examinando la
puerta que había al otro lado de la sala octogonal.
- Parece igual que la otra -dijo Xavi
S.
- Sí -dijo Odreukaemon & Enano.
- Está cerrada -dije yo.
- (Claro! ("Cerrada" no
es lo mismo que "cerrada con llave"! (Yo la abriré! -exclamó Odreukaemon & Enano.
Al posar su mano en el pomo de la
puerta, un rayo, como los que pueden verse durante una tormenta pero en
pequeño, surgió de éste y envolvió el cuerpo élfico de Odreukaemon.
- ZZZZZZZZZZTTTT(
Odreukaemon, algo chamuscado pero
habiendo sobrevivido al rayo, murmuró
- Ni se te
ocurra abrir la boca, Legolas. Ni se te ocurra...
Una vez abierta la puerta, tomando
precauciones para que no volviese a activarse la trampa, vimos un largo pasillo
que finalizaba en una escalera de caracol. A cada lado del pasillo,
aproximadamente por su mitad, había una puerta.
- Vamos allá -dijo Xavi S.
- Sí, pero antes yo recupero mis dagas
-comentó Adolfo.
- (Pero qué haces! (Locooooooo! -gritamos al
unísono Xavi S., Shalt y yo.
- (CRASH! - La puerta se abrió violentamente, entrando (2) en la
habitación un par de chombis, los cuales se hallaban más sorprendidos que
nosotros porque les hubiésemos permitido la entrada, de hecho fue esta sorpresa
lo que nos permitió volver a cerrar la puerta entre varios mientras el resto se
ocupaba de los dos chombis que habían entrado, y que pronto lamentaron el
haberlo hecho (aunque algunos de nosotros recibimos un par de garrazos antes de
que acabásemos con ellos).
- Otra estupidez como ésa y no lo
cuentas -le dijo Shalt a Adolfo & Enano.
- Eso -dijimos Xavi S. y yo.
- (Me costaron una pasta! -dijo Adolfo & Enano- (Todas eran de plata!
- ...
El pasillo no nos dio ningún problema
y las dos puertas de los lados daban, respectivamente, a una sala H.Q.N.S.P.N.
(3) y a una vieja sala de guardia abandonada donde, en un desvencijado armero,
encontramos un par de armas y escudos todavía aprovechables. Una vez exploradas
estas dos habitaciones procedimos a subir cautelosamente por la escalera de
caracol: el hecho de que hasta ese momento no hubiésemos encontrado más trampas
no quería decir que no las hubiera.
Una vez en la parte superior de la
escalera vimos que ésta finalizaba en una esquina de una gran sala que tenía
cuatro aberturas que daban al exterior y desde donde se divisaba el valle y el
pueblo. A un lado de la sala había una puerta y, del lado opuesto, salía un
pasillo. Por las aberturas hechas en la pared de roca pudimos ver que los
chombis habían obligado a la mayoría de la gente del pueblo a refugiarse en una
torre fortificada que había en un extremo de éste. Era una de esas torres
equipadas con una guarnición de media docena de soldados con las que Holgart se
aseguraba el control de la zona, aunque su valor defensivo era meramente
testimonial.
El pueblo parecía vacío de gente
aunque algunos chombis vagaban por sus calles, sin duda buscando pacientemente
a algún superviviente que pudiese hallarse todavía escondido en una de las
casas.
El aire de la sala en la que nos
encontrábamos era sofocante, aumentando el calor a medida que nos acercábamos
al pasillo que abandonaba el lugar en dirección sur. Tras una breve discusión
entre los que quedábamos nos dividimos en dos grupos: Adolfo el nuevoEnano y
Odreukaemon el nuevoElfo decidieron explorar lo que hubiese tras la puerta
mientras Xavi S., Shalt (4) y yo decidíamos explorar el pasillo.
El pasillo desembocaba a media altura
de la pared de una enorme caverna natural que, de hecho, era la chimenea de un
volcán inactivo. El fondo de la caverna
estaba cubierto de lava y un puente de madera ligado al techo con
cuerdas atravesaba la caverna y llevaba a un pasillo similar a en el que nos encontrábamos
situado al otro lado de la misma.
Empezamos a cruzar cautelosamente el
puente y, cuando nos hallábamos a medio camino, descubrimos dos figuras oscuras
suspendidas del techo de la caverna: se trataban de mis primeros
murciélagos gigantes
Pronto
se abalanzaron sobre nosotros: a uno de ellos lo pudimos abatir con nuestros
arcos antes de que nos alcanzase, el otro nos dio algo más de guerra pero al
ser tres contra uno pudimos acabar con él, aunque un par de veces estuvo a
punto de echarnos al lago de lava. Poco después alcanzábamos el otro lado del
puente y penetrábamos por un pasillo similar al que habíamos dejado, el cual
pronto desembocó en una puerta que abrimos con la máxima precaución.
Ante nuestros ojos teníamos una salita
con mesas llenas de pergaminos y libros y estanterías llenas de volúmenes con
indescifrables símbolos. Aparte de ello sólo había un espartano camastro en un
rincón y poco más. En una esquina del suelo se veía una trampilla de madera y,
en otra esquina, había uno de esos pentáculos rodeados de símbolos cabalisticos
a los que son tan aficionados los M.M. (5). Un examen de los escritos reveló
que la mayoría de éstos trataban de hechizos de necroanimación y estaban
firmados por Dorizar, Hijo de Trasdor, el resto versaban sobre la religión de
Gainor, cosa que enseguida descubrió Xavi S. (6).
- (Que asco! -dijo Xavi S. - (Habrá que
quemar todo esto! (Suerte que tenemos ese
lago de lava al lado! (7)
Cuando Xavi S. pronunció estas
palabras miré de reojo a Shalt y vi cómo éste se ponía pálido al escucharlas.
- Ya veremos -dije- Antes vayamos a
buscar a nuestros compañeros, que hace rato que no sabemos nada de ellos.
Cuando nos dirigíamos hacia la puerta
por la que habíamos entrado una estentórea voz que Shalt y yo conocíamos muy
bien resonó a nuestras espaldas...
- ...VAYA ...VAYA ...(PERO SI SON MR. MEDIANÍA Y EL OREJAS! (Y UN NUEVO SOCIO: UN CLÉRIGO DE DAFAR! (CON LA DE TIEMPO QUE HACÍA QUE NO ME CARGABA
A UNO! (QUE DETALLE! ((maldita
costumbre! (tendré
que empezar a pensar en visitar a un cabezólogo!)
- Oh no... -murmuró
Shalt.
- Mierda... -murmuré yo.
- (Prepárate a morir, maldito! -gritó Xavi S.
- (OH DIOS! (CÓMO ME
DIVIERTE CUANDO SE ME RESISTEN! (VEO QUE HE
LLEGADO A TIEMPO! ((y dale!) -Dijo
Dorizar el Vengador saliendo lentamente del interior del pentáculo en el que se
había materializado...
Continuará...
(1) muy poco
(2) Más bien cayendo.
(3) Una de esas célebres Habitaciones Que No Sirven
Para Nada (H.Q.N.S.P.N.). Hay que destacar que algunas de estas H.Q.N.S.P.N.
han tenido utilidades en el pasado y que se hallan vacías por haber perdido su
función.
(4) A éstas alturas ya me había dado cuenta de que
Shalt Ymbanqui verdaderamente se había visto afectado por mi hechizo de
Encantamiento de Personas, aunque la forma como tenía de demostrarlo a veces
era harto molesta. En parte yo temía lo que pudiese hacerme el clérigo caótico
una vez que se le pasaran los efectos del conjuro. Por otro lado esperaba que
él recordase que, habiéndole podido denunciar al resto del grupo como adorador
de Gainor (que por cierto era un dios enemigo del que adoraba el clérigo de
Xavi S., el cual no hubiera dudado en acabar con él de haberlo sabido), no lo
había hecho. A la luz de estos hechos, revelados ahora en mis memorias, tal vez
los lectores comprenderán mejor algunos de los sucesos que pasarán en el
próximo capítulo y que, en ese momento, desconcertaron enormemente al clérigo
de Xavi S.
(5) Malos malosos.
(6) Shalt y yo ya lo sabíamos, pero Xavi S. no sabia
que nosotros lo sabíamos, y nosotros sabíamos que él no sabía que nosotros lo
sabíamos.
(7) Estas palabras resultarían proféticas, lean,
lean el próximo capítulo.