CLUB
DE ROL
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Las
aventuras de Legolas, el elfo
por
Jordi Cabau
HA SIDO UN SUEÑO SIN HABER DORMIDO Capítulo 211
Salvando el Mundo (La Profecía)
40 Parte
El fuerte golpe dado por la roca no me
causó ninguna herida importante e, instantes después, me había recuperado lo
suficiente como para hacerme una idea de cual era la situación en la que nos
encontrábamos.
En primer lugar nuestras monturas
estaba huyendo ladera arriba perseguidas por Matt Farental el Marino.
-Yo me
encargo de los caballoooos... -gritó Matt mientras huía se alejaba
entre las peñas.
En segundo lugar, posado en el lugar
que ocupaban instantes antes nuestros caballos, había un enorme Dragón Negro
que silbó entre dientes (1).
-Mi
nombre esss Baalsak. Buenosss diasss almuerzo.
Frente a él, esgrimiendo
amenazadoramente su espada, estaba Filiki Escudo-que-truena.
-Si hay
algo que no soporto es que me interrumpan mientras como.
Al igual que yo Blanche,
Robingenolideus, Valiana, Ilga y Sátrapa habían recibido heridas de diversa
consideración y se aprestaban sobre sus armas para hacer frente al peligro.
Piran de Astra y su monito habían
desaparecido, sin duda se encontraban bajo el alud de rocas que Baalsak había
provocado al lanzar su aliento sobre una montaña cercana con el fin de evitarse
la molestia de tener que luchar contra nosotros.
De pronto recordé que una de las dos
espadas mágicas que había obtenido en mi última aventura era especialmente
dañina contra los dragones, por lo que tomé dicha espada y mi escudo y me lancé
a la lucha.
Pronto resultó evidente que Baalsak
dirigía todos sus ataques hacia Sátrapa y, aunque el resto de nosotros le
atacaba con mayor o menor éxito, ignoraba nuestros golpes y concentraba todos
sus esfuerzos en acabar con la vida del clérigo.
El dragón lanzó su aliento sobre éste,
luego le lanzó un Proyectil Mágico compuesto de tres dardos, intentó hechizar
sin éxito a una de las clérigas y lanzó por tercera vez su aliento, esta vez
intentando afectar al mayor número de nosotros posible, la bestia prosiguió lanzando
una especie de oscuridad mágica que cegó a Ilga y a mí y, habiéndosele acabado
su arsenal de efectos especiales, continuó golpeando con sus dientes y con sus
garras.
Sin duda, el hecho que las dos
clérigas concentrasen todos sus esfuerzos en curar y proteger a su jefe salvó
la vida a éste. Los acertados golpes de los enanos, combinados con los ataques
mágicos de Sátrapa y Robingenolideus, debilitaron tanto a la bestia que, pese a
mi ceguera y gracias a un golpe fortuito, fui yo quien dio el golpe de gracia
que acabó con la vida de Baalsak (2).
Finalizado el combate, y mientras
Valiana e Ilga curaban a los heridos graves, empezamos a buscar entre las rocas
a Piran de Astra. La encontramos bajo una enorme roca... bueno, no exactamente.
Piran salió de detrás de una roca...
-... )ya terminó todo?... estooo... (Oh! (Ya he recuperado el conocimiento! )Donde está ese dragón malvado? (Se va a enterar de lo que es meterse con
Piran de Astra!
-dijo
Piran.
-... ahora entiendo lo de su nombre... -murmuró
Filiki.
-Busquemos a Matt y los caballos...
-dijo un malhumorado Robingenolideus.
Filiki, el mago y yo seguimos las
huellas dejadas en la nieve por el marino. Pronto éstas revelaron que Matt no
había seguido a los caballos más que un corto trecho... desviándose hacia una
enorme roca, detrás de la cual salió el lobo de mar.
-)Qué hacías ahí? -le increpó
Robingenolideus.
-... estooo... desde aquí podía
lograr una perspectiva global de vuestro combate contra el dragón y, de esta
forma, ver el momento crítico en que debía intervenir en vuestra ayuda...
-contestó Matt (3).
Poco después encontramos a nuestros
caballos... o lo que quedaba de ellos. La manada de lobos que nos seguía desde
la mañana había dado buena cuenta de nuestras monturas.
Pese a que íbamos cortos de tiempo
insistí en cubrir con unas piedras el cuerpo de mi caballo Medianoche con el
fin de proporcionarle una sepultura un poco digna. Para mí Medianoche, el
caballo que me había salvado la vida hacía tanto tiempo (ver Capítulo 71 "Parque Jurásico"), había
sido la primera víctima mortal de esta aventura.
Unos gritos procedentes del lugar
donde se hallaban los otros nos hicieron volver corriendo. Allí encontramos al
resto de los miembros de la expedición reunidos alrededor de Piran de Astra,
quien se hallaba arrodillada al lado de una roca de mediano tamaño.
De debajo de la roca salía un rabo...
-(Titi! (Titi! )Porqué? )PORQUÉ? -lloraba Piran.
El helado viento transportó la
pregunta de la caminante hacia la cima de las montañas (4).
Robingenolideus informó de lo sucedido
con los caballos.
-(Yo también quiero hacerle un túmulo a Titi! -exclamó
Piran.
-(Pero si ya lo tiene! (JO! (JO! (JO! -contestó Blanche.
-(SILENCIO! -gritó
Robingenolideus-. Quiero decir algo y quiero que todos me escuchéis.
El mago paseó su mirada lentamente por
todo el grupo, deteniéndola breves instantes en Matt y Piran.
-La próxima vez que haya un combate
y alguien huya del mismo, abandonando a sus compañeros, acabaré con él aunque
sea lo último que haga en mi vida -dijo con voz tensa Robingenolideus.
-Tranquilo Robin -dijo Sátrapa-
todos estamos un poco nerviosos por lo sucedido...
-Estoy hablando completamente en
serio... -contestó el mago.
-La ciudad enana de Gilin no está
muy lejos -comentó Filiki- si nos apresuramos llegaremos poco después
del ocaso...
Después de echar una última mirada al
lugar, empezamos a bajar por la ladera en dirección a Gilin. Sin querer,
sorprendí una conversación entre Blanche y Filiki
-Es extraño que haya dragones tan
cerca de la ciudad -comentó Blanche a Filiki en voz baja.
-Cierto )te has fijado en que el dragón quería acabar
con Sátrapa a cualquier precio? -respondió el enano.
-Sí -comentó Blanche-. Si el
dragón no hubiese estado obsesionado en acabar con Sátrapa el combate habría
sido muy distinto...
-Tienes razón. Por cierto, respecto
a lo de antes... -dijo Filiki.
-)Sí? -comentó Blanche.
-... no me busques dentro de nueve
meses -acabó Filiki (5).
Mi mirada se cruzó con la de
Robingenolideus. Por la expresión que sorprendí en su rostro me di cuenta de
que él también había escuchado lo dicho por los dos enanos.
-El viaje va a ser más duro de lo
que pensaba... -me comentó.
En aquel momento no sabía lo
proféticas que iban a ser aquellas palabras...
(1)
Muchos y afilados.
(2)
El Destino Marcado que regía aquella etapa de mi vida hizo que únicamente yo me
beneficiase de toda la experiencia que proporcionaba el acabar con la vida de
la bestia lo cual, en este caso, no se correspondía con la realidad... pero a
nadie le amarga un dulce.
(3)
Si alguna vez llegaban a enterarse en el pueblo de Matt de que éste había
hablado tanto y seguido, sin duda harían una fiesta.
(4)
Un observador atento habría podido oír un suspiro general seguido de un ... bieeeennnn...
(5)
Poco después de acabar con el dragón, Blanche y Filiki habían desaparecido unos
breves momentos. Piran comentó que le había parecido oír los gruñidos de algún
animal que venían de detrás de unas rocas pero, cuando fue a ver, se encontró
con Blanche y Filiki que salían de detrás de dichas rocas.