CLUB
DE ROL
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Las
aventuras de Legolas, el elfo
por
Jordi Cabau
HA SIDO UN SUEÑO SIN HABER DORMIDO Capítulo 221
Salvando el Mundo (La Profecía)
50 Parte
Llegamos a la ciudad de Gilin poco
después de la puesta de sol. Allí nos enteramos de que, en la misma posada en
la que nos hospedábamos, había un grupo de clérigos de Misarte (1) comandados
por un tal Teringo el Lama.
Por sugerencia de Sátrapa nos reunimos
todos a cenar en una misma mesa. Así pudimos enterarnos de que el Gran
Patriarca de la Orden de Misarte también había tenido la misma visión profética
que su homónimo de la Orden de Sindash y, al igual que éste había hecho con
Sátrapa, el jefe de la Orden de Misarte había enviado a Teringo y a su grupo a
escuchar el mensaje que Meshner daría en un lugar concreto del Valle de Taor.
Dicho lugar era el cruce de dos rectas
ilusorias trazadas desde la ciudad costera de La Tortuga hasta el pueblo orco
del Escorpión y desde el fuerte orco de Las Tinieblas hasta la fortaleza dafarea
de Haroldo. Teringo y su gente llevaban un par de semanas de viaje en carreta
desde la fortaleza de Angorlan, donde animaban a los soldados con sus poemas y
melodías.
Sátrapa informó a Teringo de nuestro
encuentro con el dragón, interrogándole acerca de si habían tenido dificultades
en su viaje y permaneciendo pensativo unos momentos ante la respuesta negativa
de éste. Poco antes de irnos a dormir ambos clérigos nos informaron de que
habían decidido unir ambos grupos y realizar el resto del viaje juntos.
A la mañana siguiente, tras la
meditación de los clérigos, partimos en dirección noroeste hacia el lugar
anunciado en la profecía. Junto con los cinco clérigos de Misarte formábamos un
grupo lo suficientemente numeroso como para disuadir a cualquier alimaña que
pudiese vagar por la zona, aunque Blanche y Filiki nos aseguraron que, estando
como estábamos en medio del país de los enanos, no corríamos ningún peligro.
Pronto nos llamó la atención la nueva
mascota que Piran de Astra había conseguido en Gilin: un castor roquero (2)
regalo de Blanche a Piran para mitigar el dolor por la pérdida de Titi y los
acres comentarios hechos por la enana al respecto (3).
-He decidido llamarle Elvis
-dijo Piran ilusionada.
-Nani orakaná (4) -comentó
Filiki
Al mediodía, ya en las cercanías de la
meseta de Leth, se nos unió un grupo de jinetes: nada más y nada menos que
Raylena, reina de Astra y Matriarca de las clérigas de Adarna, quien viajaba
con una escolta de una veintena de mujeres guerreras. Ella también había tenido
el sueño y, en su viaje hasta la meseta, no había sufrido ningún percance.
-(Yo te conozco! -dijo Raylena al oír
mi nombre- Tú eres aquel elfo que había contraído la enfermedad de la
licantropía y que la Madre Superiora del templo que las Vírgenes Mirnales
tienen cerca de Trid me envió para que curásemos.
-... la memoria de Su Alteza es
excelente -dije mientras hacía una reverencia.
-...deja de hacer el pelota... mmmm... -respondió mientras miraba apreciativamente
cierta parte de mi anatomía. Instantes después se desentendió de mí con una
expresión de decepción en el rostro, fijando su atención en el resto de los
miembros del grupo (5).
La mirada de Raylena parecía ignorar a
los componentes femeninos de nuestra compañía... hasta que vio a Piran de
Astra.
-)No te conozco? -dijo.
-... n-no, n-no M-majest-tad
-contestó tartamudeando Piran.
-Juraría que te he visto antes
-murmuró pensativa la reina de Astra mientras acercaba distraídamente la mano a
su cuello, en un vano intento de juguetear con un inexistente collar-. )Has estado alguna vez en Astra?
-No, nunca, jamás -respondió
Piran de Astra.
-)Cómo te llamas? -preguntó la reina.
-Piran. Piran de Holgart
-contestó rápidamente Piran de Astra.
- ... mmm... -murmuró Raylena mientras miraba a Piran de
Astra... instantes después su atención fue atraída por el miembro de
Robingenolideus, el miembro de nuestro grupo al cual todavía no había sido
presentada. Mientras, Piran de Astra se escabulló hasta la carreta de
los clérigos de Misarte, donde permaneció el resto del viaje.
Debido a la coincidencia de objetivos
Raylena y sus amazonas se nos unieron nos acompañaron durante el resto
del viaje, llegando poco antes de la puesta de sol al lugar anunciado por la
profecía: un suave elevación situada en medio de la meseta de Leth, donde las
diferentes delegaciones se instalaron.
Mientras cenábamos pudimos percibir, a
un centenar de metros de donde estábamos, un resplandor que flotaba a unos
palmos del suelo y crecía en tamaño. En vista de que Sátrapa, Teringo y Raylena
no daban muestras de inquietud esperamos acontecimientos. Cuando cesó la luz
vimos a una mujer vestida de blanco, de largos cabellos rubios hasta la
cintura, que se "desdobló" saliendo de su interior otras cuatro mujeres
como ella.
Reconocí a una de ellas como la Madre
Superiora del famoso Templo que las Vírgenes Mirnales tenían cerca de Trid,
quien me saludó dando muestras de reconocerme (6). Al parecer las servidoras de
Mirna acababan de teleportarse para asistir también a la Revelación.
Poco después llegó un ruido de
poderosas monturas procedente del norte. Se trataban de tres carros de guerra
tirados por caballos protegidos con placas de metal. Los carros tenían las
ruedas falcadas y pinchos, cadenas y redes colgaban de sus laterales; flechas
clavadas, manchas de sangre y un cadáver orco que arrastraban demostraban que
su llegada hasta aquí no había sido fácil.
Por sus estandartes reconocimos que
eran clérigos adoradores de Dornolt, cerca de una treintena de ellos cuyo líder
era un tal Camnim el Obispo. Éste nos relató su viaje desde Puerto Sol hasta La
Tortuga en barco, prosiguiendo luego en carromato hacia el norte, donde fueron
atacados por una hueste de orcos liderada por un orco acorazado que montaba un
reptil, ambos de un blanco espectral; allí perdieron una de las cuatro carretas
que formaban su expedición.
La presencia de tantos clérigos creó
un clima agradable, se podía andar descalzo sobre la nieve y empezaron a brotar
hermosas flores entre un aire de una fragancia divina, no faltaban los
exquisitos alimentos, todo ello acompañado por la música de Teringo y los
suyos.
Esa noche apenas durmió nadie y, poco
antes de la salida del sol, sucedió lo que todos estábamos esperando. Al
principio oímos un coro de lejanas trompetas y, de una fisura en el aire surgió
un joven humano de aspecto sencillo y con un extraño brillo en los ojos.
"Es Meshner"
murmuraron algunos clérigos empezando a arrodillarse. Todos los patriarcas y
obispos se arrodillaron en medio de un silencio respetuoso y, siguiendo su
ejemplo, el resto de los miembros del grupo procedimos a hacerlo también.
Durante unos breves instantes Filiki
dudó de seguir nuestro ejemplo, murmurando que todo aquello podía ser una
trampa, pero cuando se convenció de que sus sospechas eran infundadas acabó por
sumarse al grupo.
Sonriendo, el joven dios subió
lentamente al montículo y separó lentamente los labios para hacernos partícipe
de La Revelación...
Momento que escogió Piran de Astra
para salir de la carreta, mirar inquisidoramente a su alrededor, y gritar al
mensajero enviado por los dioses:
-(Eh tú! )Has visto a Elvis?
(1)
Misarte. Diosa de las Artes. Suele representársela con la apariencia de una
muchacha con algún instrumento musical en las manos.
(2)
Castor roquero: mamífero roedor de cuerpo grueso y patas cortas con tres dedos.
Natural de las montañas del Cinturón de Piedra, se alimenta de todo tipo de
rocas y minerales y construye su madriguera cerca de los yacimientos de éstos.
Sus dientes, de extraordinaria dureza, son usados por los artesanos enanos para
fabricar herramientas de minería. Pueden domesticarse y son usados por los
ingenieros de minas enanos para abrir túneles de ventilación y llevar mensajes
y comida a mineros atrapados en los derrumbes Copyright E. Urdi.
(3)
Desde que salimos de Nelkareth Blanche había sido sorprendida varias veces
bebiendo a escondidas el contenido de una extraña botellita. Todos nos
preguntamos qué demonios debería de ser. "Egoísta" dijo Filiki
cuando se lo dijimos "podría invitar )no?".
(4)
Expresión enana de oscuro significado.
(5)
Para los que no lo sepan he de aclarar que el reino de Astra lo gobiernan las
mujeres. Son ellas quienes hacen la guerra y los trabajos más pesados, mientras
que los varones de cualquier especie son considerados en Astra seres
inferiores, sólo aptos para los trabajos menos importantes y la sumisión.
(6)
Esto de haber vivido muchas aventuras hace que uno conozca a mucha gente.