AURYN

CLUB DE ROL

Las aventuras de Legolas, el elfo

por  Jordi Cabau

HA SIDO UN SUEÑO SIN HABER DORMIDO Capítulo 231

 

Salvando el Mundo (La Profecía)

60 Parte

 

          ...sonriendo, el joven mensajero de los dioses subió lentamente al montículo entre el respetuoso silencio de todos los presentes. Meshner, hijo de Haroldo, el dios de la Guerra, y de Thais, la humana de increíble belleza que había despertado el amor en el duro corazón de Haroldo, abrió la boca para dar a conocer La Revelación... momento que escogió Piran de Astra para salir de la carreta, mirar inquisidoramente a su alrededor, y gritar al mensajero enviado por los dioses

          -(Eh tú! )Has visto a Elvis?

 

          Con la boca todavía abierta y una expresión de incredulidad congelada estúpidamente en el rostro, el joven semidiós, hijo de Haroldo y bla, bla, bla... fijó su atención en Piran.

          Frente a ésta se materializó una nubecilla de color rosado que, al desvanecerse segundos después, mostró en su lugar a un sorprendido castor roquero mascando todavía un apetitoso trozo de feldespato (1).

          - (Graciasglglglgl.... -comentó Piran mientras un líquido blancuzco salía de sus orejas, un reguero de baba caía por las comisuras de su boca y ponía los ojos en blanco.

          Hecho esto Meshner volvió a fijar su atención en los presentes y estas fueron sus palabras...

          -Veo mucho poder reunido aquí, mas no todo el que yo esperaba; no hay representantes míos, ni de Nimara, Ostrod, y Haroldo. Tal vez el Destino lo ha querido así. Lo que debo comunicaros es de tal importancia que incluso Gainor, ahora en Fur-Nintar, lo está revelando a clérigos afines con su filosofía: seguidores de Groban, Gainor, Lesva, Pheva y Khosnar.

          Se acerca a este mundo una amenaza, una prueba de fuego que podría significar la caída de los Imperios civilizados y el exterminio de todas las razas. El ser interesado en tales desdichas es más antiguo que los dioses, existía antes de que nuestro padre Rashna, el Todo; es la entidad conocida como La Tiniebla, el Mal puro, que pretende corromper y poblar este plano con sus criaturas.

          Pero un sello, formado por seis objetos sagrados esparcidos por las Darlans, le impide manifestarse en este mundo; representan a las razas de esta tierra, y la fe y el amor con que fueron fabricados le impiden manifestarse ya que Ella no soporta esos sentimientos. Buscad los Seis, protegedlos; si son destruidos se romperá el sello y La Tiniebla traerá el Caos. Tened cuidado, Ella no duerme y cuenta con servidores en este mundo que han empezado a mover sus oscuros hilos. No puedo decir más, pues rompería el equilibrio.

          Meshner bajó del montículo y desapareció en la fisura. Estaba amaneciendo.

          Mientras los jefazos se reunían en concilio para decidir qué debían hacer, Piran dejó de babear y recuperó el conocimiento (2).

          -)Qué ha pasado? -dijo.

          Mientras Blanche le explicaba lo sucedido los demás pudimos ver como Teringo y su troupe abandonaban el campamento. Valiana nos informó de que, al parecer, el sacerdote de Sindash no se había tomado en serio el mensaje de Meshner y había decidido volver a Angorlan, pasando antes por la próxima ciudad enana de Galiroth.

          Poco después Sátrapa se reunió con nosotros informándonos de lo que había acordado con el resto de jefes de grupo:

          -Hemos decidido que, tras informar a nuestros superiores, cada cual investigará sobre los Seis y más adelante nos pondremos en contacto para intercambiar información.

          Mientras decía esto las sacerdotisas de Mirna se unieron en un fogonazo y desaparecieron; Raylena y sus guerreras partieron al galope hacia el oeste y Camnim azuzaba a los caballos que tiraban de sus carros regresando por el mismo camino por el que habían venido. Pronto nos encontramos solos, en medio de un mar de nieve, sin caballos ni carretas. Una ráfaga de viento arrastró un arbusto frente a nosotros.

          -Lo que sabéis es confidencial y sería conveniente seguir unidos -dijo Sátrapa-. Acompañarme a Galiroth donde compraremos caballos para proseguir camino hacia Dafar.

          Después de pensarlo durante unos instantes decidimos acompañar a Sátrapa hasta Galiroth y que una vez allí cada cual decidiera su destino.

          Después de un desayuno tardío emprendimos el camino hacia Galiroth siguiendo las huellas de la carreta de Teringo... al cual encontramos poco después del mediodía.

          La nieve se había vuelto roja con la sangre de los miembros de la delegación de Misarte. Teringo el Lama estaba clavado en un árbol, con las tripas colgando y los ojos arrancados. La carreta estaba destrozada, los caballos muertos y los asaltantes habían saqueado las pertenencias de los clérigos. Junto a los cuerpos de estos pudimos hallar hasta una decena de cadáveres entre orcos, kobolds y trasgos, aunque había huellas de más gente.

          Filiki identificó las huellas de lo que podía ser un ogro o un troll y Matt identificó las de un humano que acompañaba a los agresores. Por otra parte todos pudimos ver una zona en la que la nieve presentaba unas extrañas marcas grises: nadie pudo dar una explicación sobre qué podía haber provocado dichas marcas.

          Ni Blanche ni Filiki comprendían cómo era posible que un grupo semejante hubiese podido penetrar tan profundamente en territorio enano por lo que, a partir de aquel momento, proseguimos nuestra marcha más cautamente.

          Era última hora de la tarde cuando, pese a la atención con la que viajábamos, fuimos objeto de una emboscada por parte del mismo grupo que había acabado con Teringo y su gente.

          De repente, unas figuras surgieron de la nieve que había junto al camino y nos encontramos sumergidos en plena batalla: frente a nosotros un troll y dos orcos nos cerraban el paso, a nuestra izquierda apareció un orco gigantesco flanqueado por dos orcos más y, por la derecha, surgieron de detrás de unos arbustos un humano con armadura completa y otro orco; mientras, desde los árboles empezaron a llover flechas acompañadas por los gritos de guerra de los arqueros.

          El combate fue épico. Hacía mucho tiempo que no había participado en una lucha semejante. Robingenolideus lanzó un conjuro de Telaraña sobre el troll, lo cual nos dio unos momentos de respiro mientras éste se liberaba. Yo lancé mi Proyectil Mágico contra el monstruo; Sátrapa, Valiana e Ilga lanzaron conjuros de Luz, Bendición, Inmovilización, etc. A lo largo de la lucha se gastaron todos los conjuros que podían servir de ayuda y todos acabamos combatiendo hombro con hombro, incluido el mago.

          Con gran esfuerzo conseguimos acabar con el troll, el orco jefe y los cinco orcos. Los arqueros, cuyos gritos nos indicaron que se trataban de trasgos y kobolds, huyeron cuando vieron que la batalla estaba perdida. Filiki y Blanche salieron en su persecución pero debido a la oscuridad y a que la nieve enfriaba rápidamente las huellas (3), no consiguieron acabar con todos.

          El humano, a quien alguien identificó como Lin el Buscador, famoso cazarecompensas, huyó cuando todo estaba perdido lanzando un frasco negro al suelo que, al romperse, liberó un torbellino verde que le envolvió y lo teleportó nadie sabía adónde; Robingenolideus tuvo que retener a Filiki, quien intentó lanzarse en el torbellino tras Lin el Buscador.

          Pero lo que más inquietó al grupo fue que, en el momento más crudo del combate, apareció de la nada una figura envuelta en un hábito gris, con la cara tapada por la capucha, calzando botas altas y guantes que no dejaban ver un centímetro de su piel si la tenía. Allí por donde pasaba desaparecía la vida, dejando un rastro ceniciento. El Patriarca de Sindash nos gritó que él se encargaría del encapuchado, iniciándose un combate mágico en el que Sátrapa se llevó la peor parte. En un momento dado, cuando fue evidente para el clérigo que nada podía hacer contra el encapuchado intentó expulsarlo, sin lograrlo. El encapuchado se teleportó por voluntad propia cuando vio que sus seguidores habían perdido el combate.

          Fue gracias a una varita de curación que poseía Robingenolideus, así como a los conjuros curativos que poseían los tres clérigos, que la mayoría pudimos sobrevivir al combate. Nadie salió indemne de la batalla y en ella perdimos al primer miembro del grupo: Matt Farental el Marino quien, hallándose malherido tras su combate con el orco jefe, se lanzó a ayudar a Sátrapa con tan mala suerte que el primer golpe dado por el encapuchado con el arma de oscuridad que blandía acabó con el lobo de mar dejando tan sólo un montoncito de polvo donde, instantes antes, se hallaba éste...

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

(1)  A algunos de nosotros nos pareció ver que, durante unos segundos, del interior de la nubecilla pugnaba por surgir un humano de estatura media, vestido con un extraño y brillante traje de grandes solapas y pantalones acabados en campana, con un gran tupé y unas enormes patillas quien, mientras con una mano sostenía una guitarra de extraño diseño, con la otra señalaba al cielo.

(2) )?

(3) Ambos enanos usaban la infravisión para perseguir a los que huían.